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book icon Viernes 12 de agosto de 2022

Apuntes para entender al Frente Amplio

Angélica Bulnes Angélica Bulnes

Vinieron y llegaron tan rápido al poder que todavía no terminamos de entender qué es el Frente Amplio. Es cierto que conocemos bien a sus principales líderes, partiendo por el presidente, pero el Frente Amplio es más que él o el ministro Segpres. Conviven varias corrientes y funcionan con lógicas distintas a las tradicionales. Aquí algunas ideas para seguir esta historia en pleno desarrollo.

Angélica Bulnes

La historia del Frente Amplio es una que está por contarse. Como se trata de una coalición bastante nueva -se fundó en 2017- ha faltado tiempo y perspectiva para explicar su trayectoria. Según el director del Instituto de Sociología de la UC e investigador del COES, Nicolás Somma, quien estudia movimientos sociales, “es llamativo lo rápido que pasaron de ser un actor en la periferia de la política a llegar al centro del poder. No se me ocurren otros casos de ascenso tan rápido como éste”, dice. Por eso, aunque los medios han publicado cientos de artículos y columnas sobre episodios específicos no hay un recuento sistemático.

A sus dos principales figuras, el presidente Boric y su ministro Giorgio Jackson, las conocemos (Camila Vallejo, aunque de la misma generación, es PC, algo bien distinto). Los vimos surgir en la calle, institucionalizarse en el parlamento, fundar partidos y ganar la última presidencial. Pero ahora que son gobierno ya no andan solos. Con ellos han adquirido poder y cargos personas que vienen de los partidos de esa coalición y que hasta hace poco eran desconocidas a nivel masivo. Pienso en la ahora influyente ministra de la Mujer, Antonia Orellana, o su par de Educación, Marco Antonio Ávila, sólo por mencionar algunos nombres.

Por el lugar relevante que ocupan dan mucho que hablar, se discute si se sienten mejores, se los califica con diversos adjetivos, pero no está claro cuáles son rasgos individuales, colectivos, generacionales o caricaturas. Considerando que seguirán teniendo un lugar central en los próximos años, y que les queda cuerda para rato, parece sensato entender mejor quiénes y por qué son cómo son. Además de lo que ellos dicen y hacen, para ese objetivo es útil hacer un poco de historia e identificar a quienes les han seguido la pista.

Un ejemplo: se dice que son adictos a las redes sociales. Ayuda a entender esa relación acordarse de que muchas de estas personas tuvieron su primera experiencia política en la revolución pingüina. No es que los líderes de hoy fueran los de 2006, pero sí fueron testigos de ese momento en el que, por primera vez, internet tuvo un rol preponderante. Los escolares encontraron en los chats, correos electrónicos y el fotolog un instrumento para saltarse a los partidos y organizarse, promover tomas de colegios y marchas. Fue un movimiento que por primera vez se vivió tanto en la calle como en las redes y demuestra que parte de este grupo se constituye políticamente en internet desde siempre.

A partir de ahí empieza a irrumpir el movimiento estudiantil, que conduce a la protesta masiva de 2011 y luego abriría el paso al Frente Amplio, pero los puntos de la historia no están siempre unidos. Hay testimonios de momentos específicos. Uno -que gente del Frente Amplio odia- es el libro Escuela Tomada, del historiador Alfredo Jocelyn Holt, un ensayo personal en que relata con tono de denuncia la toma de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile en 2009, la que protagonizaron varias figuras hoy importantes, empezando por el Presidente.

Cuatro años más tarde, antes de su candidatura parlamentaria, Giorgio Jackson publicó el libro El país que soñamos, su versión del movimiento estudiantil y una declaración de principios, lo que muestra también que venía a quedarse a la política y empezaba a esbozar una agenda de largo plazo. Y en 2018, otro observador participante, Alberto Mayol, ex precandidato presidencial del bloque con el cual después tuvo una relación tumultuosa, publicó junto a Andrés Cabrera el ensayo Frente Amplio en el momento cero. Ahí describe el nacimiento del conglomerado y analiza hitos como su propio conflicto por el cupo en el Distrito 10 con Natalia Castillo.

En el ámbito académico y desde una perspectiva menos personal, o visceral si se quiere, sigue el surgimiento y transformación de este bloque la socióloga Sofía Donoso. La académica de la U. de Chile e integrante del COES, investiga (en un proyecto Fondecyt) el Frente Amplio y su tránsito desde la calle a la política formal. En 2017 editó junto a Marisa von Bülow el libro Movimientos Sociales en Chile, que lamentablemente no está traducido al castellano. Ahí plantea que la protesta estudiantil en 2011 no fue algo tan espontáneo y que desde el comienzo tuvo más orgánica y discurso político de lo que se entendió.

Un actor en eso fue el sociólogo y académico de la U. de Chile, Carlos Ruiz, siempre descrito como el ideólogo del Frente Amplio. Es cierto que tuvo un rol importante en la formación política de un grupo de las autoridades actuales, no todas, como el presidente Boric, pero Ruiz rechaza esa descripción. “No soy ideólogo porque el Frente Amplio no tiene ideología. Hay variados enfoques allí, cosa que no encuentro mala, pero no son susceptibles de reducir a un patrón”. Explica que por lo mismo esta no es una historia fácil de contar: “por ahí han desfilado los Liberales, Pamela Jiles, los Humanistas y, además, tienen orgánicas con grupos hacia arriba muy organizados y hacia abajo más bien movimientales, muy distintas de las que tenían tradicionalmente los partidos”.

Otra figura que entiende ese mundo porque ha estudiado los fenómenos que han permitido su emergencia, y también porque conoce a varios personalmente, es Juan Pablo Luna. El cientista político y académico de la UC es escuchado en el sector y en los medios se le suele preguntar por el Frente Amplio, tal como ocurrió recientemente en Tolerancia Cero. No les debe haber gustado lo que escucharon: “El Frente Amplio es un partido sin base social, sin organización ni capacidad de vertebrar y organizar los conflictos que tienen quebrada esta sociedad (…) Tienen poca calle”, dijo. Poco antes había asegurado en La Tercera que en algunas de las deficiencias que ha mostrado hasta ahora el gobierno, “pesan también, dentro del Frente Amplio, lógicas de acción individual y de grupos de amigos que operan muchas veces desde la desconfianza hacia los otros y apalancando ambiciones individuales. Es de perogrullo a estas alturas, pero lo mejor del gobierno ha sido el Presidente”.

El abogado y cientista político Cristóbal Bellolio, un observador atento que los mira desde otra vereda, explica que es imposible entender al Frente Amplio actual, sin destacar el lugar que ocupa el feminismo desde 2018. “El Frente Amplio de origen era mucho más machote, no tenía tanta presencia femenina, las mujeres eran comunistas. Pero con el mayo feminista entra esa agenda al bloque, con eso también la lógica más identitaria y nuevos liderazgos”, dice el académico de la UAI.

Estos son solo algunos aspectos para poner en el análisis. No me alcanza el tiempo para hablar del origen y evolución de sus partidos. De la importancia que tuvo venir de una u otra universidad y qué peso tienen actualmente en el mundo estudiantil o cómo los ve la izquierda no institucionalizada, la que sigue en la calle. Ni de cuáles son sus referentes culturales. No son todos o todas tan lectores como el presidente, no sé cuántos estudiaron Gramsci, pero sí pasaron mayoritariamente por Harry Potter. Queda mucho por decir, pero esta es una historia que recién comienza.

Angélica Bulnes