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book icon Domingo 21 de agosto de 2022

Cómo llegan el Apruebo y el Rechazo al blackout de las encuestas

Pilar Rodríguez Pilar Rodríguez

Que sólo un “efecto telúrico” puede revertir la tendencia en favor del Rechazo, que el factor emocional puede ser determinante a última hora, que es sólo una fotografía del momento y que es imposible pronosticar hoy con certeza… Estamos inundados de vaticinios y apuestas, a partir de los datos que entregaron diez encuestas en agosto. Hacemos doble click para leer entre líneas, de la mano de los especialistas.

Pilar Rodríguez

Cuanto más se acerca el Plebiscito, más probabilidades tienen de acertar con sus proyecciones, nos dicen los gurús de las encuestas. Toda una paradoja, porque justamente en la recta final, no pueden difundir nuevos datos. El famoso blackout que los sanciona con las penas del infierno si incumplen. Pero ésa es una pelea de las empresas con el Servel.

Nosotros, ciudadanos comunes y corrientes, nos quedamos con la fotografía de las últimas diez encuestas divulgadas en agosto, muy diversas en trayectoria y metodología. Todas, sin distinción, marcan tendencia favorable al Rechazo, con distancias que van desde dos a tres puntos (casi empate técnico) a una holgada ventaja de ocho a diez puntos porcentuales, en el caso de Cadem y Activa- Pulso Ciudadano, respectivamente, dos veteranas en estas lides. 

Ese es el titular. La tendencia. Pero si hacemos doble click en algunos detalles, asoman datos reveladores: se acorta la distancia entre ambas opciones. La misma medición de Activa- Pulso Ciudadano anota un salto de cinco puntos para el Apruebo y un retroceso de dos puntos para el Rechazo, en el último mes. En el caso de Criteria, ambos crecen, el Apruebo cinco puntos: y el Rechazo, tres. ¿Podría revertirse la tendencia en estas últimas dos semanas? 

Ramón Cavieres, director ejecutivo de Activia Research y responsable de Pulso Ciudadano, aventura que “la variable emocional es determinante en el último tramo de la campaña, más que el análisis racional del texto constitucional y ahí todo puede ocurrir. No es para nada descartable que pudiera ganar el Apruebo. Lo que sí, creo que cualquier resultado va a ser estrecho”.

En cambio, Pepe Auth, conocido por sus proyecciones electorales, graficó que solo “un efecto telúrico” podría revertir la tendencia actual. Quizás por eso algunos saltaron con el sacudón del miércoles.

Roberto Méndez, director de la Escuela de Gobierno de la UC y exdirector de Adimark, dice que “las encuestas no se han equivocado en las últimas elecciones y tendría que haber algo muy oculto que no se esté viendo o algún factor externo inesperado que influyera a última hora, para revertir el triunfo del Rechazo”.

Sigamos poniendo lupa a las proyecciones. La gran apuesta es cuántos electores van a ir a votar. Más allá de la discusión sobre los muertos que siguen en el padrón electoral, impedimentos o ajustes demográficos, las encuestas proyectan una participación que oscila entre un 64% y un 70% en el mejor de los casos, lo que significa entre nueve y diez millones de chilenos en las urnas. Eso, considerando el récord de la última segunda vuelta presidencial, en la que votó un 59% de los chilenos habilitados.

¿Diferencias a favor, esta vez? Menos impacto de la pandemia en la población mayor y el acercamiento de los locales de votación por georreferenciación, dos estímulos nuevos para entusiasmar a votantes esquivos. Eso sí, la bola de cristal no alcanza para acertar qué opción se vería más favorecida, aunque cada uno saque cuentas alegres.

También es la primera elección con voto obligatorio e inscripción automática. Otro pelo en esta espesa sopa. Si revisamos las encuestas, una amplia mayoría declara saber que se expone a multas si no sufraga. ¿Suficiente para movilizarse? Axel Callis, responsable de la encuesta Data Influye, nos comenta que “salvo las personas mayores de 40 años, que tienen mayor formación cívica y son más permeables a la obligatoriedad, hay un enorme grupo que está desconectado de la elección, por diversos motivos, o siente que no le va a pasar nada realmente si no cumple”.

Difícil, entonces, clavar la rueda de la fortuna. Si a eso agregamos el impacto de la Franja Electoral, las mediciones confirmaron que los verdaderamente interesados son los que la ven; por lo tanto, no mueve mayormente la aguja. Pero hay un fenómeno nuevo, apunta Axel Callis: “Hoy se replican partes de la franja en plataformas como Tiktok o Facebook, que amplifican el mensaje y llegan a públicos nuevos, jóvenes especialmente, y no está claro cuánto pueden movilizar e influir”.  

Vamos al fondo del asunto, el contenido de la nueva Constitución que se propone en este plebiscito. Las diez encuestas reveladas en agosto coinciden en que una amplia mayoría está por hacer reformas al texto, tras el plebiscito. En los extremos, que no suman más de un 20%, están las posiciones pétreas: aprobar sin hacer ningún cambio al texto propuesto o rechazar, para mantener intacta la Constitución vigente. En opinión de los especialistas, esta fotografía resta dramatismo a la votación binaria. Más aún, Roberto Méndez advierte que “no hay épica, no se pelea por un sueño como pudo ser al inicio del proceso. Se elige por el mal menor en el entendido que habrá reformas y entonces resulta menos amenazante el resultado”. 

Quizás si un buen ejemplo en este sentido es la percepción que recoge la encuesta Ipsos- Espacio Público de julio. Cuando se pregunta cómo imaginan el futuro de Chile a diez años si gana el Apruebo o el Rechazo, la respuesta no es radical: en ambos escenarios se perciben más cambios negativos que positivos, pero con un margen que no supera los 7 puntos. 

Así las cosas, todo puede suceder en las próximas dos semanas antes del 4 de septiembre. Solo unos pocos privilegiados conocerán los datos salidos del horno de las encuestas que tomarán la foto de los últimos días. El resto nos conformamos con especular en torno a los datos que tenemos hoy a la vista.



Pilar Rodríguez