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book icon Domingo 29 de mayo de 2022

Cómo opera el hurto de madera en La Araucanía

Es un lucrativo negocio para las bandas criminales, muchas de ellas comprometidas en el financiamiento de la violencia rural en la Araucanía y Biobío, pero ¿por qué esta actividad se desarrolla con tan alto grado de impunidad?

Andrea Vial

La sustracción de madera a la industria forestal es un atentado que lleva años practicándose a vista y presencia de los habitantes de la zona sur. Antes de revisar por qué esta tan extendida práctica no se resuelve, es interesante examinar cómo se desarrolla.

De partida deberíamos de hablar de hurto de madera y no de robo, porque por lo general este delito se ejecuta sin el uso de la fuerza o la intimidación. Vale decir, aquí no es que se encañone a un chofer de una forestal y se le quite el camión cargado de rollizos, la cuestión es mucho más sofisticada.

De partida deberíamos de hablar de hurto de madera y no de robo, porque por lo general este delito se ejecuta sin el uso de la fuerza o la intimidación.

En la zona existen muchos predios de millones de hectáreas de bosques. No todos pueden ser protegidos de la manera debida.

Eso lo saben las bandas, las que están integradas por una mezcla de delincuentes profesionales con gente de la zona. Winkas y mapuches. Acá no existe la discriminación racial, ni se ondea una única bandera. Actúan en la noche o de madrugada. Se meten a los campos con toda la maquinaria necesaria: motosierras, retroexcavadoras y hasta la iluminación portátil que se requiere para la faena.

Así, cortan los árboles, los limpian de las ramas, luego los trozan para convertirlos en rollizos, cargan los camiones, amarran y salen. Todo esto sin que nadie se inmute, o más bien sabiendo que el que abra un ojo desde su cama en una casa vecina, lo cerrará rápidamente antes de meterse en problemas.

Posteriormente, viene el traslado a los aserraderos clandestinos, astilleros, barracas, comercializadoras más pequeñas, incluso hasta puede que le entreguen a una forestal, porque es tal la perfección de las guías falsificadas, que muchas veces logran pasar todos los controles.

Es tal la perfección de las guías falsificadas, que muchas veces logran pasar todos los controles. En una noche pueden circular por una ruta sureña unos 40 camiones con material sustraído de un bosque.

En una noche pueden circular por una ruta sureña unos 40 camiones con material sustraído de un bosque. Esos circulan campantes. El resto, los que van con sus papeles al día, se exponen a los ataques incendiarios.

Y si todas las autoridades tienen claro este proceso y su logística. ¿por qué no intervienen con un poco más de determinación?

Hay muchas razones. De partida, por la cantidad de involucrados en toda la cadena. Nadie duda que la corrupción está extendida. Funcionarios públicos que hacen la vista gorda durante los traslados, compradores pequeños que no preguntan sobre el origen de la madera, débil fiscalización del Servicio de Impuestos Internos y dos trampas: una, las bajas penas para el delito de hurto. Un camión con 48 metros de ruma vale un millón de pesos. Supongamos que se incauta el camión, pero la pena para el chofer, el eslabón más débil de la red, es ínfima.

La otra trampa: setenta millones de dólares al año, que es lo que se supone mueven estas bandas criminales, es mucho para ellos, pero la nada misma para las empresas forestales, si miramos el negocio global de la industria.

Entonces, quizás para ser pragmáticos, dejemos todo hasta aquí. ¿Por qué teniendo tantos focos delictivos en el país habría que destinar más recursos humanos a perseguir a estos ladrones?

En parte por su relación con el crecimiento exponencial de las armas entre los grupos mapuches radicalizados de la zona. Se sospecha del nexo, pero aún no está comprobado que el financiamiento sea vía venta de madera robada. Pero la mera conjetura amerita poner el problema como prioridad. Y sobre todo porque esto se mezcla con grupos que, amparados en el tema de los derechos ancestrales de recuperación de tierras, se hacen el pino robando y dirigiendo operaciones delictuales por WhatsApp. Entonces, tenemos dos problemas, uno es que el hurto de madera estaría financiando a grupos que ejercen la violencia sin pudor, y el otro es que se aprovechan de las banderas de lucha de comunidades que utilizan la vía pacífica en la reclamación de sus tierras.

tenemos dos problemas, uno es que el hurto de madera estaría financiando a grupos que ejercen la violencia sin pudor, y el otro es que se aprovechan de las banderas de lucha de comunidades que utilizan la vía pacífica en la reclamación de sus tierras.

Lo que está más descartado como delito principal es la droga. El narcoterrorismo es un poco panfletario, según un fiscal de la zona. Y apunta a que en la región no existe un cartel de Sinaloa. Sí hay marihuana, pero no más que en otras ciudades del centro y norte de Chile. En Arauco -señala- no se ha encontrado ni un solo procedimiento importante de pasta base o cocaína.

Para las autoridades que investigan en la zona, hay que seguir la plata y no solo los camiones. Y para ello se requiere más presencia de Impuestos Internos mirando devoluciones de IVA por madera y funcionarios de aduanas haciendo mejor trazabilidad de los embarques. La idea, al final, es encontrar al pescado gordo, ese que siempre sabe escurrirse, porque nada con soltura e impunidad pagando su libertad a buen precio.

Andrea Vial