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book icon Domingo 25 de septiembre de 2022

David Bowie en cines, a su manera

Marisol García Marisol García

Durante su vida, el músico participó de películas de ficción, documentales y un sinfín de filmaciones para sus canciones y conciertos. Con MOONAGE DAYDREM, ahora llega a los cines chilenos desde un rol diferente: como sujeto de tributo de un ambicioso documental, el primero con la contribución de su familia y ex colaboradores.

Marisol García

Sobre David Bowie no se esperan noticias convencionales, ni siquiera luego de su muerte. La más importante de estos días en torno a su recuerdo tiene, también, particularidades y pistas únicas, incomparables.

Documentales sobre músicos muertos existen por montones, pero en el caso de Bowie no es —no puede ser— lo típico. Acá no hay testimonios de quienes lo conocieron, tampoco un recorrido por sus principales discos ni entrevistas hechas especialmente para el filme.

MOONAGE DAYDREM es otra cosa, y es mejor asistir al cine más o menos advertido de qué esperar… y qué no. Su propio director ha dicho en entrevistas que intentaba hacer un documental "caleidoscópico", que más que en la música, estuvo inspirado por sus visitas a un planetario en Los Ángeles y a montañas rusas en Disneylandia.

Es por eso un filme en el que prima lo visual por sobre lo narrativo. Un trabajo sin tantos datos, pero sí pistas de lo que puede considerarse una filosofía. Un documental, para usar una palabra de moda, "inmersivo". Algunos lo sentirán como toda una experiencia. Otros, quizás, terminen decepcionados por su falta de novedades en la información que entrega.

MOONAGE DAYDREAM es hasta ahora el documental más extenso y contundente que se ha filmado sobre Bowie. Dura 2:20 horas, tomó cinco años de producción, y exigió la revisión de lo que el equipo a cargo ha descrito como "cinco millones" de objetos del músico, considerando fotos, documentos, pinturas, videos, en fin.

Su director es el estadounidense Brett Morgen (quien antes había hecho un documental póstumo sobre Kurt Cobain y otro de la antropóloga Jane Goodall) y a cargo de la supervisión musical quedó Tony Visconti, famosísimo productor y además ex colaborador del rockero.

Pero, sobre todo, se trata de la primera película que la familia de David Bowie autoriza y apoya luego de la muerte del músico, a inicios de 2016. Les comento esto porque en los últimos años habíamos visto ya en cines un filme decepcionante, STARDUST. Una producción británico-canadiense con el actor Johnny Flynn como el Bowie de inicios de los 70, pero que no consiguió siquiera el permiso para usar las canciones del músico… se imaginarán que el resultado de un Ziggy Stardust cantando covers no anduvo muy bien ni entre fans ni entre críticos.

Más recomendable, sí, es THE LAST FIVE YEARS, que más que un documental fue algo así como un muy buen reportaje con marca BBC en torno a la preparación de sus dos discos finales, THE NEXT DAY y BLACK STAR. Pero, claro, se trata de un recorrido biográfico parcial, acotado a sus últimos años de vida y proyectos de cierre en la música y el escenario.

Esta vez es mucho más de todo: un arco biográfico que pretende cubrir al menos 60 años, desde la infancia de Bowie hasta su último disco. Hay un montón de audios con entrevistas al músico, que aparece como el único narrador de lo que se va mostrando. Lo mejor son las tomas de algunos conciertos que yo no había visto antes, ni siquiera en YouTube, sobre todo de fines de los años 70, poco después de publicarse su alabada "trilogía de Berlín".

De sus fotos y entrevistas creo que ya existía difusión previa. El director las va ordenando no para que nos revelen información nueva, sino para orientar algo así como una narrativa en torno a las motivaciones más profundas con las que podemos entender a Bowie como multiartista. Su filosofía, digamos. Esa que lo hace decir cosas como "colecciono personalidades" o "soy devoto del credo de la vida".

"No es una película sobre David Jones", ha aclarado el director del filme, aludiendo al nombre civil de Bowie. Tenemos que entender que quien está en la pantalla es siempre un personaje, un intérprete consciente de serlo. Un performer ambicioso, curioso, inagotable.

MOONAGE DAYDREAM tuvo su estreno en mayo pasado en el Festival de Cannes. Llegó a salas el pasado jueves 15 y sigue mostrándose ahora en varios cines de Santiago, desde aquellos asociados al cine arte, más pequeños, y también las salas IMAX donde el enorme trabajo visual se despliega de la mejor manera.

Es un documental pensado a contracorriente de los nuevos hábitos de streaming en casa y consumo cultural a solas: se plantea como una gran cita colectiva, como si fuese un recital, y que hasta ahora, más allá de las distancias que me produce su deriva narrativa, es título ineludible para quienes seguimos aquel contundente sub-subgénero de los documentales sobre música y músicos.

"La gente dice que tú cambias todo el tiempo, que eres contradictorio. Pero yo te veo más bien como un lienzo, en el cual tú decides qué pintar", le comenta en un momento a Bowie una entrevistadora.

"Sí, ¡eso es!", responde él. Como si al fin alguien entendiera que David Bowie fue siempre una obra en sí mismo.

Marisol García