Click acá para ir directamente al contenido

book icon Domingo 31 de julio de 2022

El libro que retrata y defiende el fervor de las fanáticas

Marisol García Marisol García

Existen las fans que gritan, las que lloran e incluso las que se desmayan. La intensa pasión de las fanáticas de un músico o una banda son parte fundamental del engranaje histórico de la música y de la cultura popular, sostiene el libro “Todo lo que necesito lo obtengo de ti”.

Marisol García

¿Qué sería de un concierto de música popular sin gritos? Es que los hay de diferente tipo: los de entusiasmo, los de agradecimiento, los de pasión. Y también los de histeria, dependiendo de qué tan atractivo es el cantante sobre el escenario. Los chillidos de fans tienen en Chile incluso un nombre institucionalizado, cuando cada febrero, en Viña del Mar, se articulan en algo así como un ser vivo: "el Monstruo".

Sin embargo, se piensa poco sobre las personas detrás de esos gritos. Suele desdeñárselas como fanáticas sin control de impulsos, que incluso interrumpen y distorsionan la "correcta" escucha de la música.

Por eso me parece valioso que un nuevo libro las defienda. Fue publicado hace poco más de un mes en Estados Unidos y aún no es traducido al castellano. Hablo de “Everything I Need I Get from You” (“Todo lo que necesito lo obtengo de ti”), el cual hace más sentido al leer el subtítulo en la portada: “Cómo las fans crearon la internet tal como la conocemos”.

Y sí, porque la periodista estadounidense Kaitlyn Tiffany sostiene allí, entre otras cosas, que no existirían los videos virales, los hits de YouTube, ni nada en TikTok si no fuera por las fans. Además de la defensa que desarrolla en todo el texto al plantear la tesis de que aquellas chillonas fans son parte sustancial de la historia de la música y la cultura popular.

La defensa que desarrolla en todo el texto al plantear la tesis de que aquellas chillonas fans son parte sustancial de la historia de la música y la cultura popular.

Los ejemplos que da son irrefutables: todos hemos visto las imágenes de los Beatles llegando a Nueva York en febrero de 1964, sin poder creer que esas cuatro mil chicas y cien policías en el aeropuerto los esperaban a ellos. Poco antes había comenzado a escalar su hit "I want to hold your hand".

Y ahí estaban, mucho tiempo atrás, las fans de Elvis Presley, poniendo en jaque la idea de decencia del hogar estadounidense promedio, ante la sola aparición de una pelvis inquieta. Ante Chayanne en los 90. Ante Take That en los 2000. Ante Justin Bieber luego. Y ante Harry Styles hoy. Las fanáticas son persistentes, se hacen oír y no hay cómo siquiera imaginar su extinción.

Aun así, el libro también cita a teóricos despectivos, como Theodor Adorno, quien una vez describió a las fans demasiado entusiastas como mujeres presas de “un éxtasis sin contenido”, sin comprender realmente su impulso. Y es que por supuesto que todo esto también da cabida a temas de género. Sólo basta con analizar el modo machista y distorsionado con el que los cronistas musicales hombres han descrito el fenómeno.

Otro tema que aborda la autora es la interesante dinámica de aquellas comunidades de fanáticas que no sólo establecen lazos solidarios entre sus integrantes, incluso con colectas u otro tipo de ayuda si alguna de ellas cae en problemas, sino que también desarrollan una identidad propia en cada concierto, con vestimentas u objetos que les son característicos.

Otro tema que aborda la autora es la interesante dinámica de aquellas comunidades de fanáticas que (...) también desarrollan una identidad propia en cada concierto, con vestimentas u objetos que les son característicos.

"Nadie gana dinero con las fans y nadie debiese intentar lucrar con ellas", reflexiona este libro, celebrando que la energía de quien decide armar una comunidad en torno a un músico o una banda no persiga ganancias materiales. El libro de Kaitlyn Tiffany ha tenido hasta ahora muy buenas críticas, en parte porque se permite tratar con respeto y dedicarle reflexión seria a un fenómeno usualmente dejado de lado.

Les cito un párrafo que creo que es muy elocuente:

"Ser fan significa algo importante para mucha gente. La juventud está llena de pequeñas indignidades y grandes decepciones, de no ser correspondida en el amor y de aspirar a ser alguien que no puedes alcanzar. Ser fan es un modo de interrumpir todo eso. Es tan simple como disfrutar algo sin razones, y a la vez es tan complejo como hacerse adulto. Ser fan debe ser celebrado como algo que les da sentido a algunas vidas individuales, y eso es mucho más que un chillido".

Marisol García