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book icon Domingo 4 de septiembre de 2022

El nuevo capítulo que comienza

Francisco Covarrubias Francisco Covarrubias

Decir que el 4 de septiembre fue una jornada histórica es una obviedad, pero lo es. Tal vez se cierra el primer capítulo de un guión que se inició el 18 de octubre y que cualquier editorial habría rechazado por inverosímil. En el país del oasis, en los antiguos jaguares, en el milagro económico, en los ingleses de Latinoamérica no sólo hubo un estallido social, sino que un terremoto cultural, social, político y económico cuyos daños estructurales nos acompañarán por mucho tiempo. Si no es que para siempre.

Francisco Covarrubias

Terminado el plebiscito comienza otra historia. Indefectiblemente con vencedores y vencidos. Amigos y enemigos. Buenos y malos. Chile ha vuelto a quedar dividido, 34 años después, por quienes votaron de una forma u otra. Cambiarán las alianzas, cambiarán los protagonistas, pero permanecerán los problemas.

De cierta forma, el resultado del plebiscito marca un intento de volver atrás. Mal que mal, el “apruebo para reformar” y el “rechazo para reformar” no fue más que la reivindicación del centro político. Una vuelta para poner en valor a los 30 años más exitosos de nuestra historia. Pero probablemente es tarde o es inútil. Como el intento de abrazar después de haber golpeado.

Los 30 años no volverán. Estas décadas respondieron a un período histórico inédito que juntó el “fin de la historia” advertido por Fukuyama, en la cual estábamos todos de acuerdo en la democracia liberal y la economía de mercado, la caída del muro de Berlín, el fracaso de las izquierdas populistas de Alfonsín y García. Se trató de un momento único en nuestra historia e inédito en nuestro barrio, que nos hizo vivir un tiempo de paz y prosperidad, donde mejoraron todos los índices. Todos. Hasta la desigualdad.

Pero ese tiempo ya se fue. La historia no se había terminado, los consensos no se habían instaurado, la polarización ha vuelto al mundo.

Así, la primera respuesta a la pregunta de ¿cómo imaginar Chile?, es necesariamente distinta a como fue y requiere dejar atrás la añoranza del pasado. Algo que es difícil para una generación completa que se acostumbró a navegar en aguas calmas y en donde las crisis no formaban parte de nuestra historia. A diferencia de todo nuestro barrio.

Somos, de alguna forma, flores de invernadero que han debido salir a convivir al mundo de verdad. Y vaya que ha costado.

¿Cómo será el Chile del futuro? Más incierto, más polarizado y menos próspero que los últimos 30 años. Y para un escéptico como yo, el discurso buenista -en el que todos definiremos un sueño común- se hace tan utópico como irreal.

Pero hay rangos y Chile jugará en un rango amplio. Si toma malas decisiones, si la sociedad se fragmenta y polariza en demasía, si el populismo se instala en plenitud, nos condenará al fracaso futuro. Cuan profundo sea aquello, será equivalente al infierno descrito por Dante, donde no es lo mismo estar a la entrada con los lujuriosos, que estar al fondo junto a los traidores. 

Si los astros se alinean y si existe una cierta responsabilidad política, tal vez el destino no sea el infierno y sea el purgatorio. O tal vez la entrada del cielo.

El destino de Chile se ve como tantas veces en el pasado (pero de manera inédita en los últimos 30 años) como incierto y desconocido. Para allá vamos, y las primeras páginas del nuevo capítulo que se está empezando a escribir.

Francisco Covarrubias