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book icon Domingo 27 de marzo de 2022

El nuevo tono entre el gobierno y los empresarios

El presidente de la CPC, Juan Sutil, el Jefe de Estado, Gabriel Boric, y líder de Icare, Lorenzo Gazmuri, en ENADE 2022.

“Sequía o saqueo”, decía el presidente para acusar a los empresarios de un accionar abusivo. “Comienza la destrucción total de Chile”, se escuchaba en algunas empresas privadas cuando Boric llegó a La Moneda. Dos semanas después, distintos hitos demuestran que el acercamiento y la colaboración están en marcha.

Paula Comandari

Gabriel Boric asumió la presidencia, el 11 de marzo, en una ceremonia colmada de simbolismos. Quizás, uno significativo, y que golpeó al corazón del mundo empresarial, es que el sector no fue invitado a celebrar ese día. Tampoco era que ellos tuvieran tanto que festejar en esa jornada. “Comienza la destrucción total de Chile”, se oía en algunos círculos de empresas privadas, tras el aterrizaje de Boric en La Moneda.

Pero desde el sector parece existir una especie de convencimiento de que la actitud ahora debe ser la colaboración. “Si a Boric le va bien, a todos nos irá bien”, repiten desde distintas oficinas, desde donde -ellos mismos reconocen- ha habido un cambio de tono para acercarse a la nueva administración, a la que hoy, a diferencia de la Convención, miran con bastante menos temor.

“La complejidad de los problemas nos convoca a todos, incluido el sector privado”, recalca Lorenzo Gazmuri, el presidente de Icare, un lugar que impulsa conversaciones, muchas veces de interlocutores improbables, para debatir sobre los desafíos que debe enfrentar el país, y que esta semana tuvo telemáticamente a la ministra del Interior, Izkia Siches.

Él dice que ve también una disposición distinta del gobierno, que hoy fija sus prioridades sin dejar al sector fuera, y abriéndose a una conversación con los gremios. Probablemente, porque “con guitarra” saben que los necesitan, aun cuando el empresariado también necesita estar. Por eso es que Juan Sutil, cabeza de la CPC, el gremio más importante del país, un hombre que habla fuerte y que critica sin ruborizarse, ahora parece distinto. Al menos es la percepción que existe entre varias autoridades que han conversado con él. “Ha sido franco y directo”, dicen sus interlocutores, que agregan, eso sí, que también ha sido cordial y constructivo.

“Hoy existe la obligación del sector productivo y empresarial, como también de las autoridades de buscar un entendimiento. No puede ser de otra forma”, dice Sutil, quien entiende que en los tiempos actuales ya no sirve resistirse de cuajo a proyectos que les parecen dañinos, sino que aportar para que sean técnicamente aceptables. Se trata de una mirada lejana al approach empresarial de los tiempos de HidroAysén, cuando se insistió en la idea de que si la central no se construía se iba a generar un black out total, sin dejar espacio alguno para el debate.

Y por eso es que incluso frente a una política pública que consideran dañina -la reducción de la jornada laboral a 40 horas, a la cual se resistieron férreamente durante la administración Bachelet-, ahora ya comienzan a darle una vuelta. “Lo importante es remar para que las iniciativas en las que no estamos de acuerdo, puedan salir de la mejor manera”, dicen desde el sector.

“Los gestos son indispensables porque construyen realidades”, recalca un empresario, sobre todo cuando surgen en contextos impensados. En este sentido, por ejemplo, a nadie le impactó demasiado que el ministro de Hacienda, Mario Marcel -que si bien inauguró su gestión con un encuentro con representantes de la CUT-, los invitara a reunirse días después de su instalación en Teatinos 120.

Pero sí sorprendió en el círculo la invitación que le hizo a la confederación y sus ramas, la ministra del PC Jeannette Jara, esta semana, para tener una conversación abierta sobre la reforma previsional que se avecina.

“Todos tienen que participar en el debate”, señaló la titular de Trabajo, en una clara señal de que el empresariado también es pieza estratégica de esta transformación al sistema, y que, cuadrados ellos, se benefician también los trabajadores. Porque, dice la ministra, tal como lo hizo Europa, Chile debe trabajar de manera tripartita para concretar los cambios. Eso incluye al Estado, a los trabajadores y a los empleadores, y ello explica por qué la titular de Trabajo tiene también como prioridad reunirse con las administradoras de fondos de pensiones.

Pero quizás la señal más significativa para el mundo empresarial fue la intervención de la ministra Izkia Siches en Icare, el jueves recién pasado. No fue sencillo tenerla allí. De hecho, en un comienzo rechazó la invitación, señalando que los tiempos de instalación no le permitían asistir. Sin embargo, días después, cambió de opinión y decidió ser parte de la reunión, lo que fue interpretado como una señal de acercamiento.

Con un ingrediente más: en sus primeros minutos de interlocución señaló que “el gobierno quería establecer un diálogo directo con los empresarios”, algo que llamó la atención entre los hombres de cuello y corbata, que primero no esperaban que la ministra aceptara participar, pero menos que generara puentes tan visibles.

Si bien no fue fácil escuchar a Siches ese día, porque habló fuerte y claro de desigualdades y beneficios malentendidos, que apuntaban de manera directa al sector, aplaudieron su nivel de empatía y su búsqueda de materializar transformaciones con todos los actores en la mesa. “Hay que ponerse en los zapatos de los ministros y nosotros en los de los empresarios para poder avanzar”, dijo.

Esto ha acentuado la sensación que ha surgido desde hace un tiempo en el mundo inversor: que el problema y los futuros riesgos no están en el gobierno, sino que en la Convención.

Es obvio que hay suspicacias mutuas entre la administración Boric y el empresariado, y que a ambos les cuesta transitar en esos mundos. Pero ambos también saben que se necesitan. Mal que mal, para materializar las promesas sociales comprometidas se requiere de inversión, y para que exista inversión, debe garantizarse la confianza. En eso están por estos días.

Paula Comandari