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book icon Viernes 12 de agosto de 2022

El suicidio femicida, la otra forma de violencia de género

Constanza Valdés Constanza Valdés

El caso de Antonia Barra, joven que se quitó la vida tras ser víctima de violación por Martín Pradenas -recientemente declarado culpable de este y otros delitos sexuales- ha vuelto a instalar en la agenda pública el concepto del suicidio femicida. Aquí, la definición de este concepto, sus implicancias y el debate al respecto.

Constanza Valdés (*)
Lectura: María Catalina Vargas

Para entender este concepto, hay que situarse en el año 2020, cuando a la Cámara de Diputadas y Diputados se ingresó un proyecto, denominado Ley Antonia, que, de acuerdo con su idea matriz, su objetivo es modificar diversos cuerpos legales con el fin de proteger los derechos de las víctimas de delitos sexuales. La iniciativa busca brindarles apoyo estatal para que conozcan y puedan ejercer adecuadamente sus derechos, proteger su integridad y privacidad en la investigación y el proceso penal, evitar su revictimización y, en definitiva, garantizar su derecho a una vida libre de violencia.

En este sentido, uno de los principales aspectos incorporados en dicho proyecto es la tipificación del delito de suicidio femicida, a raíz, precisamente, del contexto en el cual nace la propuesta de ley. De esta forma, se propuso incorporar al artículo 393 del Código Penal un nuevo inciso segundo que señala lo siguiente: "El que, con conocimiento de la vulnerabilidad física o psíquica, o valiéndose de otras características o circunstancias análogas, indujera a otra persona al suicidio resultando su muerte, será sancionado con la pena de presidio menor en sus grados medio a máximo".

Sin embargo, a lo largo de las discusiones legislativas en el Congreso, este artículo fue eliminado por diversas aprehensiones al respecto, especialmente en el ámbito de la persecución penal.

Entonces cabe preguntase, ¿qué es el suicidio femicida?

De acuerdo con la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, el suicidio femicida es aquella situación en la cual las mujeres deciden acabar con su vida como consecuencia de la violencia machista que viven; o bien, ante la impunidad de sus agresores y la negligencia de las instituciones que deberían protegerlas, vislumbrando el suicidio como “única salida” al sufrimiento que padecen.

En consecuencia, podemos señalar que el suicidio femicida/feminicida o suicidio por razones de género, se manifiesta desde una situación de extrema violencia de género producida por un agresor hacia la víctima con el propósito de inducir el suicidio en ésta o cuya situación se produce en razón de la violencia de la cual ha sido expuesta.

El concepto en este ámbito es relativamente reciente y surge principalmente desde las organizaciones y académicas feministas en torno a la situación de violencia de género y suicidio que son víctimas muchas mujeres actualmente. Sin perjuicio que en nuestro país recién se encuentre discutiendo en el ámbito legislativo, el año 2011, El Salvador aprobó una ley especial integral para una vida libre de violencia para las mujeres, en la cual tipificó como delito, en su artículo 48, el suicidio feminicida por inducción o ayuda.

En dicha regulación, se incorporaron como conducta típica la inducción o ayuda al suicidio con las siguientes circunstancias: que haya sido precedida de algunos de los tipos de violencia que contempla la ley; también que el denunciado se haya aprovechado de una situación de riesgo o condición física o psíquica en la cual se encontrara la víctima, por haberse ejercido previamente alguno de los tipos o modalidades de violencia de género establecidas en las leyes; y que el inductor se haya aprovechado de la superioridad generada por las relaciones preexistentes o existentes entre él y la víctima.

La realidad de la violencia de género nos ha ido mostrando cada vez más y con mayor frecuencia, la ocurrencia de los suicidios por razones de género y situaciones en las cuales la violencia misma produce efectos dañinos, no solo para la salud física, sino que también para su salud mental.

En razón de lo mismo, las organizaciones feministas, y recientemente la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, han recalcado la importancia de incorporar nuevamente el suicidio femicida en la tramitación de la Ley Antonia, para así hacerse cargo de las problemáticas que puede generar en su persecución penal.

En este sentido, precisamente la persecución penal y las dificultades que puede generar la investigación y la imputación de dicho delito, deben ser tomadas en consideración para el perfeccionamiento del tipo penal. Más aun considerando las complejidades que se evidencian tanto en el Poder Judicial, como en el Ministerio Público, para aplicar de manera integral la perspectiva de género. Por lo mismo, fortalecer estas entidades en el ámbito de los derechos humanos de las mujeres y la perspectiva de género es una tarea fundamental.

La tipificación del suicidio femicida debe apuntar hacia la correcta sanción de la o las personas involucradas en un caso de violencia de género que haya tenido como objetivo la inducción al suicidio de la víctima o haya tenido como o resultado producto de la violencia de género. Por lo mismo, incorporar los elementos de dominación, aprovechamiento de una situación de riesgo o de vulnerabilidad de la víctima, son importantes para la calificación de dicho delito.

El riesgo en ambos sentidos es latente: tipificar un delito que no tendrá aplicación alguna por sus complejidades en la persecución penal y, por otro lado, la impunidad que se puede generar ante la ausencia de la tipificación de dicho delito en el caso de que ocurra un suicidio por razones de género.

(*) Constanza Valdés es socia de Asociación de Abogadas Feministas de Chile, de Asociación OTD Chile "Organizando Trans Diversidades" y trabaja como consejera del Instituto Nacional de Derechos Humanos. Además, realiza clases sobre género y DD.HH. en la Universidad Alberto Hurtado.
Constanza Valdés