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book icon Domingo 20 de marzo de 2022

El trastorno presidencial

En qué consiste la condición que Gabriel Boric comparte con David Beckham, Cameron Diaz, Leonardo DiCaprio y otros 200 mil chilenos y chilenas.

Andrea Vial

Se llama TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y lo padecen miles de personas en el mundo. Hasta hace poco era una condición que muchos y muchas escondían, pero en el 2018, cuando el actual presidente Gabriel Boric decidió hacer público su problema, los siquiatras vieron cómo empezaron a aumentar las consultas.

El TOC es un trastorno que tiene dos características muy marcadas. Por una parte, obsesiones o pensamientos intrusivos cuyo contenido es contrario a los valores de la persona, pero que persisten en su mente contra su voluntad. Y luego viene lo que se define como rituales o compulsiones, que son aquellas acciones que alivian la angustia o el sufrimiento, lo que al final se transforma en un círculo vicioso.

Existen distintos tipos de TOC o Temas Obsesivos, que se relacionan a los contenidos de las obsesiones. Están los TOC agresivos, en que alguien tiene temor a perder el control y piensa que podría dañar a alguien, entonces decide esconder todos los cuchillos y tijeras de su casa. Luego, los TOC de contaminación, cuando la persona tiene miedo de contraer una enfermedad infecciosa, habitualmente sexual, al dar la mano, y se lava infructuosamente una y otra vez sin lograr calmarse. O los TOC de pensamientos prohibidos. Por ejemplo, una persona devota, que asiste regularmente a misa, se le vienen a la mente imágenes pornográficas con las figuras religiosas, y para aliviar la angustia reza o mira algo blanco que le da la sensación de pureza.

También están los TOC supersticiosos, cuando la persona tiene temor a que ocurra algo malo, que le vaya mal o que alguien se enferme. Estos TOC se parecen a las cábalas, pero en este caso las personas sufren mucho. Ejemplos: evitar pisar líneas del piso o decir ciertas frases de buena suerte. Eso se refleja bien con el actor Jack Nicholson en la película “Mejor Imposible”, que esquivaba las líneas de unión de las baldosas.

Los TOC de simetría son muy comunes y ocurren cuando la persona se siente obligada a ordenar los objetos, su pieza o la ropa de una cierta manera para evitar que sucedan cosas negativas; en ese sentido se parecen a los TOC supersticiosos y muchas veces van juntos.
El presidente Boric nunca ha señalado cuál es su obsesión, pero sí comentó en el programa “Las caras de La Moneda” el ritual que sigue: ponerse en la posición en que nació y darse muchas vueltas sobre su propio eje para sentir que no queda desfasado. Lo hace de forma automática, sin pensarlo, algo característico en este trastorno.

Y, tal como él lo ha expresado, hace cuatro años decidió tratárselo, y con medicamentos y sicoterapia lo ha podido controlar de tal forma, que su TOC no le altera su vida cotidiana.

Pero, ¿qué ocurre en el cerebro de una persona con un trastorno obsesivo compulsivo?

El siquiatra de la Universidad de Chile y director médico del portal iPsiquiatria.com, Roberto Amon, explica que las áreas del cerebro que tienen que ver con la automatización de la conducta están mucho más activas en las personas que desarrollan TOC y menos sujetas al control voluntario; de ahí la importancia de un tratamiento que apunte a desarmar esa conducta obsesiva y así recuperar los patrones normales de funcionamiento.

En el mundo hay muchas personas que sufren TOC . Entre los más conocidos figuran el futbolista David Beckham, que tiene un TOC de simetría, donde todo tiene que estar en orden y en pares; el actor Leonardo DiCaprio, que necesita pasar por una puerta varias veces; la actriz Cameron Díaz, que tiene un TOC de contaminación -tiene que lavarse las manos compulsivamente-, el mismo que sufrió el magnate, aviador, ingeniero y director de cine Howard Hughes.

En Chile lo padece el 1,3% de la población mayor de 15 años. En la mitad de los casos aparece antes de los 12 años.

La recomendación es consultar precozmente, ya que si se diagnostica a tiempo mejora de manera muy importante el pronóstico de largo plazo.

Andrea Vial