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book icon Domingo 29 de mayo de 2022

El viaje más difícil de Bachelet

Angélica Bulnes Angélica Bulnes

Presionada por distintos sectores partió esta semana a China la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet. Su principal desafío era lograr evaluar las denuncias de represión contra la minoría uigur y lo que está en juego es la credibilidad de Naciones Unidas en esta área.

Angélica Bulnes

La dos veces expresidenta de Chile y hoy Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, sabe de situaciones difíciles; después de todo, es autora de la famosa frase “cada día puede ser peor”. Esta semana enfrentó una más y ha estado expuesta a la crítica de distintos sectores. 

Entre lunes y viernes estuvo en China, y con eso se convirtió en la primera Alta Comisionada que va a ese país desde 2005. Esta visita se venía buscando desde hace tres años y se preparó en detalle.

Entre lunes y viernes estuvo en China, y con eso se convirtió en la primera Alta Comisionada que va a ese país desde 2005. Esta visita se venía buscando desde hace tres años y se preparó en detalle: el 25 de abril una avanzada de cinco personas llegó al gigante asiático para someterse a las estrictas cuarentenas chinas y alcanzar a preparar el terreno.

Tratándose de la mayor autoridad de Naciones Unidas en Derechos Humanos, estos no son encuentros de cortesía, por lo que se espera que sirvan para examinar las condiciones en el área, con recorridos por lugares de detención y reuniones con activistas y víctimas de abusos. 

Bachelet, por ejemplo, estuvo en junio de 2019 en Venezuela, en medio de la expectación y ansiedad de las organizaciones de DD.HH. que temían que su militancia de izquierda la traicionara en su aproximación al régimen de Maduro. Lo que resultó fue un informe de 18 páginas que acusó a las autoridades de cometer graves violaciones a los derechos civiles, políticos, sociales y económicos de los venezolanos, y además denunció los abusos de las fuerzas de seguridad, documento que indignó a Maduro. 

Ahora se trata de China, un país con un poderío e influencia a otra escala y donde la preocupación por la situación de Derechos Humanos se ha ido intensificando, junto con las denuncias de represión en contra de activistas, opositores en Hong Kong y sobre todo por las acusaciones de gravísimos abusos, que incluso ha sido denominado como un genocidio contra la minoría uigur en Xinjiang

Un país con un poderío e influencia a otra escala y donde la preocupación por la situación de Derechos Humanos se ha ido intensificando (...) sobre todo por las acusaciones de gravísimos abusos, que incluso ha sido denominado como un genocidio contra la minoría uigur en Xinjiang. 

Esta es una región en el extremo oeste de China, donde se produce un quinto del algodón del mundo y viven 12 millones de uigures, una minoría para el país, y culturalmente muy distinta: hablan un idioma similar al turco y son mayoritariamente musulmanes. Algunos grupos radicales separatistas realizaron ataques terroristas, incluido una bomba en un mercado en 2014 que dejó 43 muertos.

Este tipo de episodios le sirvieron de base a las autoridades chinas para perseguir a la población uigur en general: niños, adultos mayores, hombres y mujeres que, según distintas ONG, víctimas y Estados Unidos, han sido sometidos a niveles de vigilancia obsesivos, detenciones masivas, esterilizaciones forzadas, encerrados en campos de ‘reeducación’ y obligados a trabajar el algodón, lo que ha llevado a varias marcas de ropa a dejar de comprar ese producto a China.

El gobierno de Xi Jinping lo niega, y si bien ha reconocido la existencia de los campos de reeducación dicen que son para incentivar la inserción de la minoría y su formación profesional y patriótica. 

Como Alta Comisionada en DD.HH, Bachelet se ha pronunciado sobre muchas situaciones en el mundo, pero organizaciones de derechos humanos, que tienen mucha presencia y voz, se quejan de que frente a China ha existido a lo menos timidez. 

Y además está lo del informe: mientras la Alta Comisionada negociaba con el país asiático la autorización para viajar, paralelamente ordenó una investigación sobre la situación de los uigures con la información disponible fuera de China, entrevistas e imágenes satelitales, entre otras cosas. En diciembre pasado, su oficina informó que el reporte estaba listo y se publicaría en cosa de semanas, cosa que todavía no ha pasado. La demora no ha sido explicada y, hace dos semanas, grupos de activistas protestaron frente a las oficinas de Ginebra pidiendo que lo entregara. 

En medio de la controversia, China finalmente autorizó la visita de Bachelet y su equipo, la cual quedó fijada para esta semana. La preparación se manejó con mucha reserva, cosa que a los chilenos, que conocemos esa característica de la expresidenta, probablemente nos sorprende menos que a sus interlocutores internacionales, quienes se quejan de falta de transparencia.

Las autoridades chinas advirtieron que, si bien la Alta Comisionada era bienvenida, el viaje era una visita amistosa y no una investigación. Según Bloomberg, este lunes, en una de las primeras actividades de la gira -una videoconferencia con diplomáticos de Beijing-, Bachelet coincidió en que no es una investigación y planteó que el objetivo es promover, proteger y respetar los derechos humanos. 

Por su parte, hay organizaciones y diplomáticos que temen que la visita, que terminó este viernes 27 de mayo e incluyó una conversación vía zoom con el presidente Xi Jinping, sea una oportunidad para que China lave su imagen y presente una versión muy maquillada de la realidad. Por eso múltiples ONG habían solicitado que se cancelara o pospusiera hasta que hubiera mayores garantías y acceso. Esto pese a que el itinerario sí incluía las visitas a las ciudades Urumqi y Kashgar en Xinjiang, para reunirse con grupos de la sociedad civil y académicos. Pero las organizaciones todavía tienen fresca en la memoria la misión que mandó la Organización Mundial de la Salud a Wuhan para investigar el origen del Covid-19, en la que hubo dudas sobre lo que pudieron ver y la información que recibieron los científicos enviados. 

Hay organizaciones y diplomáticos que temen que la visita sea una oportunidad para que China lave su imagen y presente una versión muy maquillada de la realidad (...) pese a que el itinerario sí incluía las visitas a las ciudades Urumqi y Kashgar en Xinjiang.

En ese contexto, no es casualidad que justo esta semana, precisamente el martes, un consorcio de 14 medios de 11 países -entre ellos El País de España, la británica BBC y la revista alemana Der Spiegel- publicara los "Archivos policiales de Xinjiang". La serie muestra la persecución contra los uigures en los centros de reeducación mediante fotografías, fichas policiales y declaraciones extraídas por una fuente anónima de los sistemas informáticos de la policía china. Esta investigación le puso cara a los detenidos y a las prácticas represivas, aumentando la presión sobre Naciones Unidas para que denuncie a Xi Jinping. 

Ya terminado el viaje, se espera que este fin de semana, la Alta Comisionada dé más detalles de lo que vio o dejó de ver en una conferencia de prensa. Pero donde realmente la expresidenta Bachelet va a hablar es a través del esperado reporte, que ahora sí hay expectativas de que se publique en cosa de semanas.

“El legado de Bachelet como Alta Comisionada se medirá por su voluntad de responsabilizar a un estado poderoso por los crímenes de lesa humanidad cometidos bajo su mandato”, ha dicho Sophie Richardson, directora para China de Human Rights Watch.

Angélica Bulnes