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book icon Domingo 1 de mayo de 2022

Ellos cantan solos

Marisol García Marisol García

El mapa de la música popular internacional está lleno nombres que alguna vez fueron parte de bandas, pero que alcanzaron incluso más fama como solistas. Ahora, en Chile, hay un nuevo intento.

Marisol García

"Bus" es un single pop, de cantautor chileno, ritmo adherente y melodía firme. Es parte de un disco publicado este mes, bajo el título “Lunar”.

Hasta ahí, una descripción formal. Pero lo que nos interesa es más de fondo. “Lunar” es el primer disco que el chileno Francisco Durán publica como solista. Había estado antes en montones de otros álbumes, sobre todo del grupo Los Bunkers, famosa banda que cofundó y con la que el músico trabajó durante al menos quince años.

Pero Durán también nos había mostrado en el último tiempo otros discos junto a las bandas Pillanes y Lanza Internacional. Y no hay espacio para detallar aquí los muchos otros trabajos que lo llevan en sus créditos, como guitarrista, productor o parcial compositor invitado. 

O sea, “Lunar” es un debut que no es debut. Y coincide con otras dobles militancias entre lo que podríamos llamar el colectivismo y el individualismo para cantautores y cantautoras, de nuestro país y muy lejos. 

También hace menos de un año conocimos el debut-no-debut de Pablo Ilabaca. Su disco “Canciones para conversar con la muerte” no sólo creo que fue uno de las mejores publicaciones chilenas del 2021, sino también la primera vez que el cantautor ponía su nombre propio en una carátula, luego de casi dos décadas en que lo conocimos en la guitarra, teclado y voz de Chancho en Piedra, de Pillanes, del proyecto para niños Achú y del multifuncional conjunto 31 Minutos. 

Es cierto que Ilabaca ya se había atrevido antes a mostrar canciones solistas, pero lo había hecho siempre bajo seudónimos, como por ejemplo "Jaco Sánchez". Su estreno solista-solista-solista lo afirmó hace unos meses en una cantautoría profunda, de arreglos imaginativos, a la vez pensante, cálida y  propositiva. Por momentos nos recuerda a la aventura solista que en 2004 emprendió Álvaro Henríquez por única vez, con un excelente disco suyo fuera de Los Tres y de Petinellis, en el que también estampó tan solo su nombre y su apellido.

El mapa de la música popular internacional está lleno de luces alrededor de nombres solistas que alguna vez fueron parte de bandas, pero que alcanzaron incluso más fama como músicos autónomos.

La verdad es que el mapa de la música popular internacional está lleno de luces alrededor de nombres solistas que alguna vez fueron parte de bandas, pero que alcanzaron incluso más fama como músicos autónomos. No, Paul McCartney no califica, es verdad. Pero sí Rod Stewart, sin The Faces. O Neil  Young, sin Buffalo Springfield. O Beyonce, sin Destiny's Child. O Juanes, sin Ekhymosis. O quizás Residente, sin Calle 13. O Morrissey, sin The Smiths. En fin.

Un ejemplo contundente: conocimos a Ana Tijoux muy joven en el cuarteto Makiza. Desde sus años escolares que la joven franco-chilena venía rapeando en colectivos. Tuvo tres discos junto a Makiza y otros dos junto a Pulentos antes de que la conociéramos como cantautora a solas. La escuchamos en colaboraciones con Los Tetas, Julieta Venegas, Los Tres, Bitman y Roban, Solo di Medina… y recién entonces pudimos verla en un álbum propio como crédito central.

No antes de 2007, a sus 30 años de edad, Ana Tijoux pasó a ser un nombre musical sostenido en sí mismo. Una voz, una actitud, un manifiesto, un estilo, una serie de decisiones profesionales y artísticas desde un único centro movilizador. De ahí en adelante, vendría el vértigo de un éxito del que iba a tener que hacerse la principal responsable. 

A propósito, ¿saben ustedes que el primer disco solista de Ana Tijoux es un álbum fallido de 2006, que nunca llegó a publicarse, debido a razones de contrato? El que cuenta es “Kaos”, su debut de 2007. Pero todo eso da para otra historia.

A veces una banda es la casa definitiva, donde acogerse y cosechar. A veces, una dinámica de conjunto es como la de una escuela: allí se aprende lo que luego se saca al mundo por cuenta propia. Se disfrutará el éxito como mérito personal, o se curarán las heridas de un fracaso mientras se añora el cobijo que da tu comunidad.

Marisol García