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book icon Domingo 20 de marzo de 2022

De Estado patriarcal ¿a Estado astral?

Jimena Villegas Jimena Villegas

El porqué un servicio público, el Registro Civil, que tiene como tarea otorgar certificados oficiales del Estado, abre espacio para un ejercicio que tiene en su naturaleza algo tan “no oficial” como una carta astral.

Jimena Villegas

Esta semana se supo que, desde el jueves 10 de marzo, el Registro Civil agregó un ítem a su servicio. Desde ese día, los chilenos podemos pedir, a través de la web, nuestra partida de nacimiento para hacernos una carta astral. También podemos, por cierto, pedir una partida por razones más clásicas, como una posesión efectiva, un trámite consular o tal vez un árbol genealógico.

Hacer este trámite on line toma apenas unos minutos. El documento, eso sí, demora un poquito más: unos 30 días hábiles, según indica el mail que ese departamento manda al usuario interesado.

¿Por qué un servicio público, que tiene como tarea otorgar certificados oficiales del Estado, abre espacio para un ejercicio que tiene en su naturaleza algo tan “no oficial” como una carta astral? Una buena respuesta a esa pregunta es otra pregunta: ¿y por qué no?

Según explicaron desde el propio Registro Civil, los ciudadanos solían ir en persona hasta sus oficinas a pedir el documento, incluso durante el período más crudo de la pandemia, y decían que lo solicitaban para hacerse una carta astral. Y, digo yo, dado que la entrega de certificados en verdad es neutra, el servicio en realidad no tiene por qué cuestionar este motivo, que puede ser tan válido como cualquiera de los demás.

Tampoco es tan rara esta petición, si se piensa, por ejemplo, que el ministerio de Salud chileno le entregó -por la vía de un decreto- reconocimiento oficial a la homeopatía como “profesión auxiliar de la salud” en 2009. Como dato, en 1988, el diario El País de España informaba sobre cómo la primera dama de Estados Unidos, Nancy Reagan, organizaba los viajes de su marido, el entonces presidente Ronald Reagan, con la ayuda de astrólogos.

¿Por qué se necesita una partida y no un simple certificado de nacimiento para la carta astral? Porque la partida incluye un dato relevante a la hora de armar un mapa de cómo estaban alineados los astros en el cielo cuando uno vino a la Tierra: la hora precisa del evento, además del día, el mes y el lugar de su ocurrencia.

La carta astral o carta natal es un diagrama y la hacen los astrólogos. En este diagrama salen las 12 casas zodiacales. En él se habla de ascendentes, descendentes, nodos, conjunciones, sextiles y cuadraturas. Son importantes Marte, Venus, Lilith y muy especialmente Quirón, que es apenas un planetoide del sistema solar y que fue descubierto recién en los años 70. Debe su nombre a un centauro de la mitología griega y en astrología representa “la herida del Alma”, eso que nos muestra la condición humana y probablemente lo que vinimos a trabajar en esta encarnación.

La astrología es antiquísima. La heredamos de los egipcios y es lo que se denomina una mancia o arte de la adivinación. En las últimas décadas, gracias a la intervención del siquiatra suizo Carl Gustav Jung, se ha transformado en una herramienta evolutiva y de apoyo emocional. Sirve, dice, para acompañar a los humanos a enfrentar uno de los tránsitos interiores más complejos: la noche oscura, esa que representa nuestros más profundos defectos y tormentos: “la herida del Alma”.

Por lo mismo, al menos desde mi perspectiva, bienvenida sea la partida de nacimiento on line, si con ella puedo encontrar un “arma” para conocerme mejor y ojalá evolucionar. Bienvenida sea la carta astral.

Y, en lo que al Estado de Chile respecta, pedirle la partida de nacimiento no es gratis, cuesta 1.970 pesos. Cuando se supo de este nuevo servicio, las peticiones fueron tantas que había hasta media hora de espera. No es poco. Puede, entonces, que con esto de la carta hasta le salga un buen negocio.

Jimena Villegas