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book icon Domingo 10 de julio de 2022

John Smok, la única persona que logró el apruebo de toda la convención

Jimena Villegas Jimena Villegas

El lunes 4 de julio, la Convención Constitucional se disolvió de pleno derecho: la tarea de entregar una propuesta de Constitución a los chilenos estaba cumplida. En la ceremonia, John Smok, el hombre que se sentaba en la testera a la derecha de las presidentas, fue despedido entre aplausos transversales y merecidos: sin él habría sido imposible.

Jimena Villegas

John Smok Kazazian entraba a la sede capitalina del Congreso Nacional por la puerta de los funcionarios, bien lejos de la prensa. A veces, llegaba directamente desde su casa, en Concón; otras, que terminaron siendo demasiadas, desde donde un familiar en Santiago. Caminando por la calle Morandé, se camuflaba entre la gente, vestido de traje azul marino, su traje de “hombre adecuado”.

Con voz tranquila y pausada, lo suyo era saludar con gran respeto cada mañana a quienes lo controlaban en el ingreso. Ese es el mismo talante con que -relata un perfil del periodista Rodrigo Córdova, publicado en el medio independiente Votamos Todos- lo recuerda un compañero del Congreso de Valparaíso: John Smok, don John, como se le conocía en el hemiciclo, es el vivo retrato del recato, el bajo perfil y la ponderación.

Smok fue durante un año el Secretario de la Convención Constitucional. Era la persona a cargo del equipo de funcionarios que apoyó la tarea de los convencionales y fue quien certificó que el documento con la propuesta, entregada al presidente Gabriel Boric el lunes 4 de julio, se ajusta perfectamente a los acuerdos alcanzados en el Pleno por al menos 2/3 de los 154 constituyentes.

A ese cargo fundamental para el éxito del proceso, Smok postuló después de un largo camino como funcionario de carrera. Antes era soporte técnico y legislativo para el trabajo de comisiones en la Cámara y en el Senado.

A ese cargo fundamental para el éxito del proceso, Don John postuló después de un largo camino como funcionario de carrera. Antes era soporte técnico y legislativo para el trabajo de comisiones en la Cámara y en el Senado. En estas materias es un especialista: es abogado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y magíster en Derecho Parlamentario de la Universidad Complutense de Madrid. De ambas carreras egresó con calificación máxima.

María Graciela Brantt, quien fue la primera mujer decana de la Facultad de Derecho de la Católica de Valparaíso, cree que Smok representa la tradición de esa escuela. Ella lo define como "riguroso, dogmático, con criterio jurídico y con especial fuerza en el derecho público".

El periodista y conductor de Tele13 Radio, Iván Valenzuela, fue su compañero de enseñanza media, en el Colegio De La Salle en Santiago. Cuenta que don John era "quitado de bulla y serio, pero participativo". Agrega que Smok tomó un camino para instalarse en la política secundaria, cuando se acercó a las actividades del Centro de Alumnos. “Fue delegado y después presidente", recuerda Valenzuela.

Para él, John Smok tenía algo especial. Fue la primera persona que le habló, a principios de los años 80 del siglo XX, de Armenia y del intento de exterminio de la cultura de ese país por parte del Imperio Otomano, hecho conocido como “el genocidio”. Ese interés histórico del aún adolescente Smok resulta natural, si se piensa en sus antepasados: proviene de familia Siria y Armenia.

En la Convención, trabajó directamente con la Mesa Directiva, ateniéndose a la quintaesencia del funcionario de carrera legislativo: siempre en las bambalinas del escenario político.

En la Convención, trabajó directamente con la Mesa Directiva, ateniéndose a la quintaesencia del funcionario de carrera legislativo: siempre en las bambalinas del escenario político. Fuentes del Congreso le explicaron a Rodrigo Córdova que aquello de "ser secretario es un oficio" y es antiguo. Desde 1843, todos los procesos constitucionales del país han sido apoyados por estos especialistas, incluso durante la dictadura. 

Otro funcionario, que tiene más de 20 años de experiencia en el trabajo legislativo, explica que "Smok y los secretarios en general están preparados para hacer cumplir el reglamento. Su rol es el de dar garantías del funcionamiento de la institución, cualquiera que sea, y de forma imparcial".

Discretos y todo, los hombres y las mujeres que ejercen en la Secretaría deben saber moverse en momentos críticos, y la Convención tuvo muchos. Smok cumplió a cabalidad con ser “facilitador al momento de resolver". Ayudó a enfrentar las disputas e incluso tomó decisiones a la hora de resolverlas sencillamente apagando micrófonos para acallar peleas.

Smok cumplió a cabalidad con ser “facilitador al momento de resolver". Ayudó a enfrentar las disputas e incluso tomó decisiones a la hora de resolverlas sencillamente apagando micrófonos para acallar peleas.

El exdiputado Gabriel Silber trabajó con él, como vicepresidente de la Cámara de Diputadas y Diputados. Refrenda lo muy prolijo que es John Smok. Y agrega que sabe hacer ver los errores “de manera muy discreta” y que sabe cuidar “muy bien las espaldas a quien ejerce un determinado cargo”, con la distancia “coherente en su rol de apoyo técnico".

Considerando que Smok era el funcionario de mayor rango en la Convención, probablemente fue durante un año el hombre mejor pagado en la sede del Congreso en Santiago. A cambio, trabajó tanto o más que los propios constituyentes. Vivió, como todos, días de poco sueño y de alta exigencia, llevando adelante las votaciones, manteniendo siempre claras las reglas, dilucidando contradicciones, ayudando a interpretar normas y procurando orden, asunto que a veces era casi imposible. Tanto, que una vez se le escapó el que fue su único desaguisado, aquella vez en que le preguntó a la presidenta María Elisa Quinteros con micrófono abierto: “¿Qué vamos a hacer con este circo, presidenta?”.

Trabajó tanto o más que los propios constituyentes. Vivió, como todos, días de poco sueño y de alta exigencia, llevando adelante las votaciones, manteniendo siempre claras las reglas, dilucidando contradicciones, ayudando a interpretar normas y procurando orden.

     

Smok cumplió su rol con esmero. Un minidocumental, estrenado esta semana por la Convención, lo retrata de pies a cabeza. Sentado hierático con su traje azul marino en una butaca, explica lo complejo que fue todo y da un consejo muy acorde con su propio modelo de trabajo en la testera, al decir con voz grave: “Como las cosas se conocen por su resultado final, que lean el producto final de la Convención, que tomen apuntes, que tarjen, que pongan en rojo lo que no les gusta, que pongan en verde lo que les gusta”. 

Y si el discreto John Smok lo dice, seguramente es lo adecuado, algo así como lo que corresponde para llegar de verdad informado al plebiscito de salida, el próximo 4 de septiembre.


(*) El texto del periodista Rodrigo Córdova fue publicado originalmente en el medio independiente Votamos Todos. 
Jimena Villegas