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book icon Domingo 3 de abril de 2022

La fórmula del gobierno para frenar el quinto retiro

Paula Comandari Paula Comandari

El riesgo de un nuevo retiro es inminente y la administración Boric lo sabe. La iniciativa genera no sólo efectos económicos deplorables, sino que consecuencias políticas que podrían paralizar al gobierno y su objetivo de cambiar Chile. La estrategia para detenerlo ya está en marcha.

Paula Comandari

Dicen que es la prueba de fuego para Mario Marcel, quien fue cara visible del rechazo de los proyectos de retiro durante la administración pasada. Pero la iniciativa, más que a él, pone en jaque al gobierno. En varias dimensiones. Por eso, en La Moneda saben que hay que detener esas pasiones cuanto antes.

¿La fórmula? Cuadrar a los parlamentarios oficialistas, muchos de los cuales se abrieron a la idea de discutir el proyecto -y escuchar distintos argumentos- para que se resistan y, aunque debatan, terminen por rechazarlo. Con este fin, es que distintos ministros se han dedicado desde hace diez días a conversar con ellos, para persuadirlos de que la solo idea de tentarse a apoyar el nuevo plan puede ser demasiado peligroso.

Por lo mismo, las negociaciones han sido intensas durante esta última semana, que es distrital, de modo que el martes y miércoles, cuando sesione la comisión de Constitución de la Cámara de Diputadas y Diputados, haya más contundencia sobre la necesidad de alinearse con el gobierno. La idea es que, además, el tema se rechace en la sala y no pase al Senado, donde electoralmente están divididos, y la derecha, dicen fuentes de Palacio, podría jugar las fichas para apoyar el retiro, con la idea de lograr que las personas accedan a su 100%.

En esa línea, hay varios proyectos en la Cámara, bajo la premisa de que “el Estado ahora se apoderará de los recursos”, y que de aprobarse, dicen, significaría un golpe letal para la administración Boric.

La clave, entonces, es poner de relieve que la aprobación de un nuevo retiro sería una incomodidad total para Hacienda, pues tendría que apagar un incendio peor que el que enfrentó varias veces el gobierno de Piñera, considerando que más circulante volverá a acentuar las alzas de la inflación, probablemente ahuyentará la inversión y afectará de lleno el mercado de capitales chileno, que se sustenta en los fondos que manejan las administradoras.

Ese es el efecto económico propiamente tal, pero el problema es más profundo. Primero, porque se corre el riesgo inminente de perder la agenda, como ocurrió en la administración Piñera, y que frente a cualquier “molestia” de los parlamentarios se “les pague” con la misma moneda: un nuevo anuncio de retiro, reproduciendo la dinámica del 2021.

Es un escenario complejo, porque el retiro podría desrielar buena parte de las promesas del gobierno, y poner en duda hasta dónde es capaz el Presidente y sus ministros de conducir Chile en función de su programa.

Otro tema conversado con los parlamentarios es cómo el quinto retiro termina “uniendo a las administradoras y a los diputados que apoyan el nuevo proyecto”, en el sentido de que ambos se basan en la “propiedad individual de los fondos”. Este asunto hace ruido en Palacio, toda vez que la reforma previsional apunta a consolidar un sistema de seguridad social, donde parte de los recursos, dicen desde La Moneda, irían sí o sí a un sistema de reparto.

Por eso, en las conversaciones ha estado esto sobre la mesa: “Los parlamentarios que apoyen el retiro estarán afectando directamente la gran reforma que promete mejorar las pensiones de los chilenos, dejando fuera cualquier espacio para la solidaridad”.

Así las cosas, el quinto retiro se ha convertido en un termómetro para el gobierno. No se juega el apoyo de sus parlamentarios en el hecho de que se discuta el proyecto -algo esencial para diputadas como Karol Cariola-, sino que en sí finalmente lo rechazan o no, cuestión que aún está bajo interrogante. Es cosa de escuchar el doble discurso de varios parlamentarios que dicen una cosa en privado, y otra muy distinta cuando hablan en público.

Por lo mismo, una de las estrategias de la administración Boric es adelantar el inicio del proceso de la reforma previsional propiamente tal. Para ello, la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, ha intensificado las conversaciones con la CPC y la CUT, de modo que la primera “tranquilice” a la derecha; y la segunda, a la izquierda.

La idea detrás de estas reuniones es lograr un consenso para que una buena parte de la reforma sea presentada como un acuerdo tripartito, en unas dos o tres semanas. Se estima que así será más factible avanzar y no quedar entrampados en los avances previsionales, cuestión que ha sucedido hasta ahora, aun cuando el tema de las pensiones siga siendo la preocupación número uno entre los chilenos.

Paula Comandari