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book icon Domingo 19 de junio de 2022

La fusión política, televisiva e histórica de las audiencias del Capitolio

Angélica Bulnes Angélica Bulnes

El Congreso de Estados Unidos está actualmente revelando su investigación sobre el ataque al Capitolio en enero de 2021. En horario prime, en las televisadas sesiones parlamentarias van apareciendo detalles que buscan mostrar que se trató de un intento deliberado contra la democracia articulado por Donald Trump.

Angélica Bulnes

Saber narrar y crear estructuras dramáticas es clave para conseguir atención, empatía o persuadir. Muchos investigadores han concluido que nuestro cerebro está programado para procesar y almacenar la información en forma de historias. En Chile no se le da mucha importancia a aprender e incorporar técnicas narrativas ni en el sistema escolar ni en el mundo profesional.

En cambio, para los estadounidenses el storytelling es parte de su tradición cultural y le dan gran valor a ser un buen contador de historias, sean ficciones o de la vida real. Por algo existe Hollywood, ¿no? Y también pasa en la política. Son los reyes o reinas del relato (empezando por el del “sueño americano”) y capaces de convertir cualquier episodio en un espectáculo.

Eso es, precisamente, lo que está pasando en el Congreso norteamericano en las últimas semanas, desde que comenzaron las llamadas “audiencias del 6 de enero”. Después de once meses de trabajo y más de mil entrevistas a puerta cerrada, el comité parlamentario que investiga el ataque al Capitolio de comienzos de 2021, tuvo el 9 de junio la primera de una serie de audiencias públicas para mostrar sus resultados, las que continuaron esta semana y seguirán la que viene, hasta la entrega de un informe en septiembre, justo antes de las elecciones parlamentarias.

El grupo está integrado por siete parlamentarios demócratas y dos republicanos detractores de Donald Trump. El objetivo de las audiencias es mostrar que la toma del Congreso no fue un evento aislado, sino un intento de golpe coordinado contra la democracia que continua hasta hoy y tiene en el centro al expresidente del país.

El objetivo de las audiencias es mostrar que la toma del Congreso no fue un evento aislado, sino un intento de golpe coordinado contra la democracia que continua hasta hoy y tiene en el centro al expresidente (Trump) del país.

Todo lo que involucra a Donald Trump tiene siempre un aire a show, pero cuando digo que esto tiene carácter de espectáculo, me refiero al esfuerzo del comité de hacer de estas sesiones un evento que capture el interés masivo de las audiencias y no solo el de las elites políticas.

Para eso, entre otras medidas, contrataron como asesor de la transmisión a James Goldston, expresidente de ABC News y exproductor de programas emblemáticos como 20/20, Nightline y Good Morning America. Las audiencias en el Congreso están siendo estructuradas como capítulos de una serie periodística, que muestran cómo el expresidente Trump trató de aferrarse al poder, con imágenes inéditas del día del ataque, testimonios en vivo de testigos, extractos de entrevistas grabadas y las intervenciones de los integrantes del comité que conducen la sesión.

Las audiencias en el Congreso están siendo estructuradas como capítulos de una serie periodística, que muestran cómo el expresidente Trump trató de aferrarse al poder, con imágenes inéditas del día del ataque, testimonios en vivo de testigos, extractos de entrevistas grabadas y las intervenciones de los integrantes del comité que conducen la sesión.

La audiencia inicial se realizó un jueves, en la tarde noche, para que coincidiera con el horario de máximo rating de los canales que, con la excepción de Fox News que la ignoró, la transmitieron completa. Y si bien no siempre se logró el efecto dramático, y algunos entrevistados y congresistas lo hicieron mejor que otros, tuvo una audiencia de más de 20 millones de personas, comparable a la de un evento deportivo importante. En esa primera instancia, el panel mostró una visión general del caso y buscó mostrar que Trump está en el medio del complot.

La segunda sesión, a la hora de almuerzo del lunes pasado, se centró en lo que ocurrió en la Casa Blanca tras la elección de 2020. Con testimonios de asesores y abogados del equipo de Trump, se presentó a un presidente que se negaba a asumir su derrota y se aisló en teorías conspirativas y asesores que le decían lo que quería escuchar, encabezados por su abogado Rudy Giuliani. Ese día se reprodujo un video con la declaración del vocero de la campaña de Trump, Jason Miller, diciendo que Giuliani "había bebido demasiado" cuando le recomendó a Trump que se declarara ganador.

El jueves pasado se realizó la última audiencia de esta semana, en la que se presentó evidencia de que el expresidente sabía que su plan para anular las elecciones era ilegal, pero aun así presionó al vicepresidente Mike Pence para que lo aceptara llamándolo “cobarde” o “pelele”. Como éste se negó a cumplir, por medio de Twitter, Trump incitó a sus partidarios en su contra, incluso cuando ya estaban en el Capitolio.

Así, una multitud armada con bates de béisbol y gas pimienta que gritaba “cuelguen a Mike Pence” estuvo a solo 15 metros del vicepresidente. Los agentes del Servicio Secreto tuvieron que llevárselo al subterráneo y resguardarlo ahí por cerca de cinco horas.

Para crear expectación, previo a esta sesión, el comité liberó un adelanto de los testimonios. Con estas acciones, los parlamentarios no están buscando frivolizar la investigación de la principal amenaza que ha tenido la democracia estadounidense en décadas, un episodio que terminó con cinco personas muertas.

Precisamente, han dicho que por la seriedad del episodio, la expectativa es que la población se involucre y siga la investigación. “Esto no es simplemente un registro para los archivos históricos. Esta es televisión destinada a hacerse un espacio y a importar, ahora”, dijo James Poniewozik, el crítico de TV del New York Times.

Si bien Donald Trump ya no es presidente, su influencia dentro del Partido Republicano y en la política en general, sigue siendo muy significativa y nadie descarta que pueda volver a presentarse para el cargo en 2024. Por otra parte, aunque el comité no puede hacer cargos a partir de su investigación, los antecedentes que recopile sí pueden ser llevados a la justicia. Pero lo más importante para los investigadores y para el Partido Demócrata que domina el comité, es mostrar la gravedad de los hechos y la responsabilidad que tuvo Trump en ellos.

Aunque el comité no puede hacer cargos a partir de su investigación, los antecedentes que recopile sí pueden ser llevados a la justicia. Pero lo más importante para los investigadores y para el Partido Demócrata que domina el comité, es mostrar la gravedad de los hechos y la responsabilidad que tuvo Trump en ellos.

Muchos ponen en duda que por producidas que sean las sesiones y contundentes sus evidencias, vayan a sembrar alguna duda entre trumpistas y republicanos, en un país profundamente polarizado y con las confianzas resquebrajadas.

En los medios suelen aludir a las audiencias de Watergate, caso que precisamente esta semana cumplió medio siglo desde que estalló. En 1973, el Congreso realizó una investigación similar a la actual y las audiencias públicas mostraron la corrupción del gobierno de Richard Nixon, afectando severamente su aprobación, lo que pavimentó el camino para su proceso de destitución y renuncia.

La diferencia es que, en ese entonces, las personas no contaban con un ecosistema alternativo de medios y comentaristas que les permitiera escuchar solo lo que querían y aislarse en su burbuja.

Por eso, hasta el momento, lo único claro es que esta historia continuará. En lo inmediato, lo hará la semana que viene con sesiones pauteadas para el martes y jueves, donde se conocerán más detalles del ataque y sus instigadores.

Angélica Bulnes