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book icon Domingo 23 de octubre de 2022

La Luna, Mazzucato y la Corfo

Angélica Bulnes Angélica Bulnes

En los próximos días estará en Chile la economista Mariana Mazzucato. Tendrá en su visita una agenda de altísimo perfil, reveladora del nivel de interés e influencia que generan sus ideas en el actual gobierno. Aquí les cuento más de sus vínculos con Chile y de algunas aplicaciones concretas que están teniendo sus propuestas.

Angélica Bulnes

Hace seis años entrevisté para La Tercera a José Miguel Benavente, actual vicepresidente ejecutivo de Corfo. En ese momento no era cabeza del organismo estatal, pero el ingeniero civil y economista ya era conocido por haber sido uno de los primeros en introducir en Chile, en los 90, el concepto de innovación y porque había hecho una carrera académica tratando de demostrar el impacto que tiene promover el conocimiento e innovación en el empleo y la distribución de la renta.

“Necesitamos una misión”, fue el título de esa entrevista de 2016 en la que explicó que una oportunidad para que Chile diera el salto en términos de desarrollo era que, desde el ámbito público, la política pusiera un objetivo, una idea que orientara a privados, públicos y sociedad civil en la búsqueda de algo común.

“Por ejemplo, gran parte de los esfuerzos que se hicieron en ciencia, tecnología e innovación en Estados Unidos, fueron por la carrera espacial. En plena Guerra Fría el presidente Kennedy dijo: ‘vamos a poner un hombre en la Luna a fines de los sesenta’ y para eso se desarrolló ciencia, tecnología y después innovación. Toda la sociedad se alineó”, explicó Benavente, quien también es uno de los autores del libro El otro modelo (junto a Javier Couso, Fernando Atria, Alfredo Joignant y Guillermo Larraín).

El enero del año pasado, la economista ítalo-estadounidense Mariana Mazzucato, una de las académicas más seguidas en el Frente Amplio y una figura popular a nivel global entre las nuevas generaciones de la izquierda Millennial, publicó su último libro: Misión economía, una guía para cambiar el capitalismo. En su portada se puede ver un cohete camino a la Luna y en sus páginas la economista, plantea que los países tienen que adoptar el enfoque político que llevó a los astronautas estadounidenses hasta la Luna en el año 1969. Al establecer grandes misiones para la sociedad, dice, y desplegar el poder del Estado al servicio de éstas, los países se vuelven más prósperos y equitativos.

Que Mazzucato y Benavente hablen de idéntico tema y hasta usen los mismos ejemplos no es casual. Los dos se conocen y rondan por ideas similares desde hace décadas. Son parte de un grupo que hace años empezó a trabajar en torno a la idea del cambio tecnológico y la innovación, una serie de académicos e investigadores que desde distintas universidades y regiones han empujado la economía evolucionista o schumpeteriana que tuvo sus primeros referentes en nombres como Richard Nelson, Christopher Freeman, Giovanni Dosi, Carlota Pérez o Jorge Katz.

Mazzucato y Benavente pertenecen a la segunda generación de esta escuela y aunque no estudiaron juntos llevan años encontrándose en seminarios, charlas, foros e intercambiando ideas por lo que a esta altura son amigos. Él puso en contacto a varias figuras del Frente Amplio, como Giorgio Jackson, con la economista. En los últimos años, Benavente y Mazzucato estuvieron trabajando juntos, investigando sobre la institucionalidad que Latinoamérica requiere para impulsar políticas de desarrollo productivo basadas en… misiones.

Precisamente para hablar de eso es que Mazzucato llega en pocos días a Chile invitada por la Corfo y la subsecretaria de Economía, Javiera Petersen, otra cercana a esta economista ya que hizo su doctorado con ella en UCL en Londres. Sus ideas, la de un Estado emprendedor y orientador de misiones, son muy seductoras pero también reciben críticas porque hay pocos ejemplos y ninguno tan exitoso como el de la Misión Apolo 11 a la Luna. Y dos, porque, tiene algo de dirigismo y siempre viene con eso la pregunta sobre el riesgo que sea el ámbito público el que pretenda dirigir (¿o imponer?) hacia donde debe ir y encauzarse la innovación.

La académica ya viene en camino. Esta semana que termina aterrizó en Bogotá donde el miércoles salió a tomar cerveza con el ministro de finanzas colombiano, José Antonio Ocampo, y al día siguiente se reunió con el presidente Gustavo Petro. La que viene estará primero en Buenos Aires, y llegará a Santiago el miércoles, donde va a tener una agenda estelar, que parte con una reunión con el ministro Mario Marcel y la subsecretaria de Hacienda, Claudia Sanhueza, e incluye encuentros con varios ministros, como el de Economía, Nicolás Grau, con quien además ya estuvo hace algunas semanas en Londres. La recibirá también la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, tiene pauteados encuentros con privados y una reunión en La Moneda con el presidente y Giorgio Jackson, con quienes también va a comer en un grupo al que se sumarán la subsecretaria de Economía y José Miguel Benavente.

En medio de todo esto, Mazzucato va a dar una charla y almorzará en la Corfo el jueves, algo que es relevante porque si hay un lugar en Chile desde donde hoy se están probando algunas de las ideas que impulsa Mazzucato y que lleva años conversando con Benavente, es en este gigantesco organismo que depende del Ministerio de Economía.

Una de las partidas más novedosas que incluye el presupuesto 2023 que se discute actualmente en el Congreso viene desde ahí, bajo el Programa Desarrollo Sostenible, que está inspirado precisamente en la idea de formular misiones que orienten el trabajo de distintas áreas del Estado y empujen a su vez también al sector privado a ponerse detrás desde lo productivo.

Al asumir en marzo, la nueva administración de la Corfo, además de continuar con sus labores habituales, ligadas a la promoción del emprendimiento, se impuso tres desafíos a perseguir: cooperar con la descarbonización a 2025; promover la resiliencia o capacidad de respuesta al cambio climático; y empujar la diversificación de la matriz productiva.

La expresión es este Programa Desarrollo Sostenible que se va a financiar con parte de los ingresos extraordinarios que la Corfo está recibiendo por el litio. Pero esos fondos no se van a quedar exclusivamente en la Corfo, sino que parte irá a otros ministerios: Ciencia, Medio Ambiente y Energía, encabezados por el Ministerio de Economía para que actúen de manera coordinada para avanzar en esas misiones transversales.

No se trata tampoco de que cada uno tome una parte de los fondos, alrededor de 155 mil millones de pesos, sino que han sido asignados de manera encadenada de acuerdo a las competencias de cada cual, en función de proveer respuestas concretas a estos desafíos o problemas. Por ejemplo, el Ministerio del Medio Ambiente levantará estudios para entender y minimizar impactos de proyectos de generación de hidrógeno verde, el de energía trabajará en Planes Estratégicos Regionales, para habilitar la instalación sostenible de esta industria y la Corfo creará instrumentos que apoyen el desarrollo de ciencia y tecnología nacional en distintas partes de la cadena de valor del hidrógeno, por dar algunos ejemplos.

El Estado chileno no está acostumbrado a trabajar de esta manera, de forma intersectorial, por lo que es un desafío ver si efectivamente se logra una coordinación y si logra empujar de este modo más dirigido la innovación y emprendimiento a gran escala. Por eso, en un año más vamos a tener que ir a preguntar qué tal vamos en el camino a la Luna.

Angélica Bulnes