Click acá para ir directamente al contenido

book icon Domingo 11 de septiembre de 2022

La nueva mujer del Comité Político

Paula Comandari Paula Comandari

Dicen que Jeannette Jara no se amilana con nada. Que se enfrenta de igual a igual con el empresariado, desde donde la describen como franca, dialogante y de trato fácil. Cercana a Guillermo Tellier, la ministra del Trabajo es la primera profesional de su familia y llegar dónde está le ha costado sangre, sudor y varias lágrimas.

Paula Comandari

Fue la alcaldesa de Santiago, Irací Hassler, quien la impulsó a liberarse y aceptarse tal cual es mientras trabajaba con ella como administradora municipal, cuando decidió cortarse de frentón el pelo y dejárselo libremente blanco. Un cambio de look que muchos vieron como un nuevo momento para la abogada y administradora pública, y que fue pieza estratégica en las definiciones técnicas de la municipalidad.

Jeannette Jara (48) llegó allí como asesora de la edil, justo después de perder la batalla para asumir la Municipalidad de Conchalí, un desafío que tomó por disposición de su partido, el PC, pero que tenía un elemento emocional para ella: quería representar la comuna que la vio nacer y donde aún vive su madre.

La suerte entonces no jugó a favor de quien comenzó a militar en las Juventudes Comunistas en 1998, y quien fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, cuando pasó uno de los momentos más duros de su vida: fue acusada de agredir a un Carabinero (morderle un dedo específicamente), por lo que pasó seis días detenida, denuncia que ella jamás se cansa de desmentir.

Hasta que llegó una nueva oportunidad: el Presidente Gabriel Boric la designó ministra del Trabajo, por su trayectoria y también por su carácter. Su experiencia en el Servicio de Impuestos Internos durante 15 años, donde ejerció tareas de fiscalización y también como miembro de la dirigencia sindical, a través de la Asociación de Fiscalizadores del servicio, le daban una mirada amplia. Desde planos muy distintos. En su designación también pesó su paso como subsecretaria de Previsión Social en la segunda administración de Bachelet, con el entonces ministro del Trabajo, Marcos Barraza, quien junto a Karol Cariola, es uno de sus grandes aliados.

“Está donde está porque es una mujer con capacidad de poner sobre la mesa sus puntos de vista, sin ser un monigote de nadie. Actúa con autonomía y vuelo propio”, afirma Barraza.

Jara es del bando de Guillermo Tellier, el presidente del PC, a quien admira por ser “un articulador político, el hombre que sacó al partido de la exclusión, una persona que contrario a lo que se piensa es llano a los cambios y abierto a las nuevas generaciones”, dice. Con él tiene una relación fluida: se llaman constantemente y hablan de política de manera permanente. Justo lo contrario de lo que es su vínculo con el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue: con él nunca han tenido cercanía y son simplemente “compañeros de partido”.

La vida de la ministra ha sido de esfuerzo: fue allegada y vivió en una mediagua detrás de la casa de sus abuelos hasta los 15 años, momento en que comenzó a trabajar como temporera en los veranos. Durante el resto del tiempo, se dedicó a ser promotora de Sopraval en supermercados y en un café en el Mercado Persa, lo que le permitió ayudar financieramente a su familia. Luego fue ella quien les compró la casa a sus padres, y la que apoyó económicamente a sus hermanos para que pudieran estudiar en la universidad.

Jara fue la primera profesional de su familia. De hecho, su madre no alcanzó a terminar octavo básico. Sin embargo, fue ella quien le inculcó la necesidad de estudiar, no sólo por su bien personal, sino para devolver lo que la sociedad le había entregado. Algo que su madre también infundió entre sus cuatro hermanos, uno de ellos, Sergio, es el periodista que escribió “Piñera Offshore” y “Piñera y los Leones de Sanhattan”.

Su familia es de izquierda, votaron por Salvador Allende, y eran de trabajo en poblaciones, aunque sus padres nunca militaron en algún partido. Ella, en cambio, se sintió seducida por la política desde que era joven y estudiaba en el Liceo Valentín Letelier justo al final de la dictadura.

Como ministra del Trabajo se ha encargado junto a su par de Hacienda, Mario Marcel, con quien, pese a sus diferencias, han tenido un trabajo colaborativo, de avanzar en mejorar las pensiones, elevar el sueldo mínimo y liderar la agenda laboral para reducir la jornada a 40 horas, un proyecto que hasta ahora había sido resistido por el sector.

La secretaria de Estado también tiene línea abierta con la CPC, los invita constantemente a tomar desayuno -temprano como le gusta a ella-, solo con el fin de potenciar las confianzas.

En el empresariado le agradecen su espíritu dialogante: se sienta de igual a igual con los funcionarios de la CUT, como con los representantes del mundo económico, desde donde valoran “su empatía, su trato fácil y su manera directa de decir las cosas, de frente y sin verdades a medias”, dice el gerente general de la CPC, Fernando Alvear, quien la conoce desde que Jara fue subsecretaria y debió enfrentar acusaciones por irregularidades, las cuales finalmente la Contraloría descartó.

Hoy la cruzada de la titular del Trabajo pasa por hacer que el impulso de realidad que el sector ha tenido a partir del 18 de octubre, por el estallido social, no se paralice a partir de lo que ella llama “una borrachera electoral”, precisamente por lo que ocurrió el domingo pasado con el resultado del Plebiscito de salida.

Para continuar en la senda de los cambios pactados que, según ella, traerán paz al país, volvió a convocar a los dirigentes de la CPC a las 7.45 el viernes pasado, con el fin de despejar dudas y abrir el contenido de la reforma previsional de manera de ir avanzando en ella.

En el Gobierno vieron en ella su capacidad para generar puentes y por ello, explican en Palacio, la incorporaron al Comité Político. “Tiene hambre, y le gusta el poder, es ambiciosa, y quiere llegar lejos”, dicen desde el Segundo Piso.

Ella, sin embargo, sabe que está allí para equilibrar las fuerzas al interior del Ejecutivo, aunque le ha dicho a sus cercanos que es un honor estar en la primera línea y que eso la ayuda a entrar de lleno en las distintas temáticas y entender los énfasis y ritmos que quiere dar el Mandatario en las reformas más importantes, parte de las cuales ella también juega un rol protagónico.

Paula Comandari