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book icon Domingo 3 de julio de 2022

La otra desigualdad: las mujeres se sienten más solas que los hombres

Paula Comandari Paula Comandari

El último Termómetro de Salud Mental, conocido esta semana, reveló que, en los dos años de pandemia, las mujeres han incrementado con mayor fuerza que los hombres sus emociones de soledad y angustia.

Paula Comandari

Es la quinta encuesta que la Universidad Católica y la Asociación Chilena de Seguridad realizan en el país para medir qué tal está la salud mental de los chilenos en el contexto de crisis sanitaria. En esta última entrega -conocida esta semana- contestaron 3 mil 600 personas, lo que la hace representativa respecto a problemas como la depresión y el consumo de alcohol de hombres y mujeres. 

La noticia más alegre es que, a diferencia de lo que vaticinaron muchos, no se generó una pandemia de salud mental desde la llegada del Covid-19. “Los indicadores muestran que hemos ido mejorando en casi todos los índices desde hace dos años, y a menor encierro, la gente en general percibe menores problemas”, dice el sicólogo Alex Behn, profesor de la UC y director de Investigación del Instituto Milenio para la Investigación de la Depresión.

Entonces, ¿cuál es el mayor frente de preocupación? La brecha que persiste entre hombres y mujeres. Son ellas las que enfrentan muchas más dificultades en los distintos indicadores relacionados a estados anímicos, a excepción del consumo de riesgo. Sin ir más lejos, el Termómetro arroja que, por cada un hombre, hay dos mujeres con síntomas depresivos.

Son ellas las que enfrentan muchas más dificultades en los distintos indicadores relacionados a estados anímicos (...) El Termómetro arroja que, por cada un hombre, hay dos mujeres con síntomas depresivos.

Un elemento particularmente complejo es que en estos últimos dos años de pandemia, las mujeres no sólo siempre se han sentido más solas que los hombres, sino que ahora experimentan una sensación de soledad mucho más grande que la que percibían en agosto del año pasado: pasaron de un 18,8% a un 26%, lo que representa un alza estadísticamente significativa. 

Es también relevante, porque es la misma emoción que evidenciaron las mujeres cuando el país estaba bajo confinamiento. En ese entonces, era totalmente lógico que se sintieran aisladas del mundo, lo que demuestra que esto es un problema constante y estructural, pero que nuestra sociedad muchas veces esconde.

“Lo que no se mide no existe”, enfatiza el economista David Bravo, quien ha participado activamente en cada una de las mediciones del Termómetro de Salud Mental, que ahora precisamente incorpora indicadores como la soledad o el insomnio. Se trata de afecciones que usualmente suelen ser temas que no se visibilizan en nuestro país. 

Sin embargo, Bravo dice que estas son materias sensibles y estratégicas que debieran ser incorporadas de manera integral en nuestras políticas públicas, porque aunque se visibilizan poco, afectan incluso las economías de las naciones. “Una trabajadora insatisfecha, triste o que se siente sola, probablemente va a rendir menos laboralmente”, agrega un especialista. 

“En Reino Unido o Japón se creó el Ministerio de la Soledad, porque hay conciencia de la problemática. Que se mueren más personas en el mundo por sentirse solos que por fumar, es algo a lo que en Chile parecen no darle mayor importancia y demuestra que nuestro país está al debe”, sentencia Bravo. 

Entre los descubrimientos más llamativos del Termómetro se encuentra también el aumento significativo de los síntomas de ansiedad entre las mujeres.

Entre los descubrimientos más llamativos del Termómetro se encuentra también el aumento significativo de los síntomas de ansiedad entre las mujeres. Sube 6 puntos desde agosto de 2021: de un 30,9% hasta un 36,6% en mayo de este año. Dentro de los síntomas que reconocen es que se enojan e irritan con mayor facilidad, que se sienten más nerviosas, angustiadas o tensas, que tienen menos disposición a relajarse y se sienten excesivamente preocupadas. 

¿La razón? Los especialistas plantean varias explicaciones. Una de ellas es que la carga mental de trabajar y hacerse cargo de los cuidados domésticos y de sus hijos, incide en los niveles de estrés. Otra, que a las mujeres les cuesta más que a los hombres “soltar” los problemas. Motivos adicionales a los aspectos sociales como la inequidad. 

La carga mental de trabajar y hacerse cargo de los cuidados domésticos y de sus hijos, incide en los niveles de estrés (...) A las mujeres les cuesta más que a los hombres “soltar” los problemas.

La encuesta hace un zoom en estas sensaciones y detalla cuáles son los mayores estresores entre hombres y mujeres: en primer lugar, aparece con fuerza la idea de ser víctimas de violencia; y en segundo, los cambios político sociales que están sucediendo en Chile y que mantienen tensos a casi el 60% de la población, aunque son las mujeres las que empujan el alza. 

Los resultados están a la vista. El tema ahora es qué se hace con ellos. 

Los especialistas coinciden en que el Estado debería aumentar el financiamiento de programas y tratamientos efectivos, ampliar la cobertura y facilitar el acceso a servicios de salud mental. En visión de Antonia Errázuriz, académica del departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la UC, es crucial que Chile además “promueva políticas públicas en áreas de educación, vivienda y desarrollo social centradas en el bienestar mental de la población”.

Es un tema urgente, pero muchos han decidido no atacarlo de frente: es caro y no afecta a un porcentaje tan alto de la población como otras enfermedades. Sin embargo, algunos, como el presidente Gabriel Boric, han puesto foco en la problemática. Tanto, que la Salud Mental fue tema prioritario en su campaña. Ahora, dicen los especialistas, está por verse cuánto de esas buenas intenciones se traducen en iniciativas concretas. Esa es  la gran interrogante. 

Paula Comandari