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book icon Domingo 3 de julio de 2022

La última cruzada canadiense: que Chile repiense el TPP-11

Paz Zárate Paz Zárate

Una de las postales de la pasada gira presidencial al extranjero es el paso por Canadá. Un día entero con el primer ministro Trudeau, coronado con una cerveza compartida al final de una jornada intensa de trabajo bilateral. ¿De qué hablaron? El TPP-11 ronda el ambiente.

Paz Zárate

Al regresar del viaje, la canciller chilena reveló que la lúcida escala en Canadá fue un esfuerzo que se preparó en dos semanas. Destacó el trabajo de los embajadores de ambos países para proponer una agenda de contactos que hicieron de la visita una instancia provechosa para las distintas áreas temáticas representadas en la comitiva (cabe agregar que el embajador de Chile en Canadá, Raúl Fernández Daza, es diplomático de carrera, nombrado por el gobierno anterior y que no ha sido removido de su cargo). 

La pregunta del millón, en todo caso, fue… ¿qué tema trataron, en esa conversa más personal, Boric y Trudeau? Y esta semana tuvimos lo que es una probable pista. Lo más probable es que abordaron el delicado tema del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico o CP-TPP, conocido antiguamente como TPP-11, que Chile, país signatario del mismo, aún no ratifica.

Abordaron el delicado tema del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico o CP-TPP, conocido antiguamente como TPP-11, que Chile, país signatario del mismo, aún no ratifica.

En entrevista con un medio chileno, la ministra de Comercio Internacional y Desarrollo de Pequeños Negocios de Canadá, Mary Ng, que vendrá a Chile en algunos meses, habló extensamente de este tratado como un elemento central en un país donde 2/3 de la actividad económica se explica por el comercio, y donde el gobierno tiene un compromiso para que los beneficios de ésta actividad lleguen a todos los ciudadanos. 

Mientras que este acuerdo ha sido históricamente vilipendiado en Chile por el Presidente de la República y varios ministros, que como diputados integraron el colectivo “Chile sin TPP” (...) el gobierno de Canadá no ahorra elogios para el mismo.

Mientras que este acuerdo ha sido -hay que decirlo- históricamente vilipendiado en Chile por el Presidente de la República y varios ministros, que como diputados integraron el colectivo “Chile sin TPP” (que más tarde se amplió a “Chile sin TLCs”), el gobierno de Canadá no ahorra elogios para el mismo: “Hemos visto tremendo beneficios del TPP 11, las exportaciones e importaciones aumentaron con los países que han firmado", dijo la ministra, agregando una exhortación clara para Chile: "la posición de Canadá es alentar a que todos los países [signatarios] ratifiquen este acuerdo".

El llamado CP-TPP es un acuerdo comercial que se firmó en marzo de 2018 entre Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, y evolucionó a partir del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que nunca entró en vigor debido al retiro de Estados Unidos (luego de lo cual, como se sabe, Chile lideró, a través del entonces canciller Heraldo Muñoz, el esfuerzo para que el trabajo de años de negociaciones no se perdiera del todo, rescatando la iniciativa para llevarlo a la propuesta finalmente aprobada). Los signatarios tienen economías combinadas que representan el 13,4% del producto interno bruto mundial, lo que convierte al CP-TPP en una de las áreas de libre comercio más grandes del mundo por PIB.

Canadá ha subrayado que el TPP permite un acceso mejorado a mercados (cosa que sería muy difícil y trabajoso de obtener por vía bilateral, por mucho que se tengan estos otros acuerdos con cada signatario). Asimismo, ha remarcado que crea oportunidades para empresas pequeñas y medianas (que éstas exploran con apoyo gubernamental), y que el acuerdo es parte integral de una estrategia nacional para que el comercio sea inclusivo, respetuoso del medio ambiente, los derechos humanos, los pueblos originarios y la igualdad de género. Canadá juzga que el acuerdo cumple con altos estándares a la luz de estos valores.

La evaluación que hace Canadá merece destacarse por varias razones. Es una que se hace no en el aire o la teoría, fruto del entusiasmo de negociaciones recién terminadas, sino después de cuatro años de aplicación del tratado, coincidiendo por lo demás con la que han hecho los otros países que están aplicando el tratado, como Australia, Japón y Nueva Zelandia. Este último país es considerado explícitamente como modelo en materia de comercio internacional por la administración Boric, y así lo ha relevado explícitamente en su programa de gobierno. Es también la visión de países que quieren integrarse a él, como Reino Unido, importante socio de Chile que ha iniciado el proceso al respecto. Nueva Zelandia señala incluso que Estados Unidos debería regresar al CP-TPP, ya que éste es un mucho mejor tratado hoy que lo que fue en su diseño original.

¿Y qué pasa a nivel del Gobierno chileno? Recordemos que Gabriel Boric, diputado, se tomó fotos con una polera contraria al TPP11, y dijo que esperaba que no se ratificara en el Senado

Gabriel Boric, presidente de todos los chilenos, tiene claro que este tratado, en su actual encarnación de CP-TPP, no es el mismo de hace años; los hechos, la aplicación práctica, así lo demuestran.

Sin embargo, Gabriel Boric, presidente de todos los chilenos, tiene claro que este tratado, en su actual encarnación de CP-TPP, no es el mismo de hace años; los hechos, la aplicación práctica, así lo demuestran. Existe una oportunidad para repensar lo que nuestros socios estratégicos y países modelo de sociedad inclusiva y desarrollo sostenible juzgan como una herramienta no dañina sino útil a esos buenos fines, que son los mismos con los que la sociedad chilena comulga. Y si no la aprovechamos, perderemos progresivamente lo que ha sido un motor central de nuestra economía. Ya la estamos perdiendo, en realidad, con cuatro años de retraso en comparación con los demás Estados partes.

En un escenario geopolítico volátil, y en un área estratégica clave como es el Pacífico, urge que nuestro país actualice la discusión que potencia nuestro comercio y asegure nuestro puesto en el escenario mundial. Además, abordar el TPP 11 es una prueba de lo que significa gobernar y hacer política para la mayoría: con realismo, sin prejuicios, fantasmas ni consignas.

Es hora de pasar de la cerveza al café bien cargado.

Paz Zárate