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book icon Domingo 1 de mayo de 2022

Las certezas y dudas a cuatro meses del plebiscito de salida

Andrea Vial Andrea Vial

Certeza: el borrador de nueva Constitución aún no está listo, por lo que hay tiempo para informarse y reflexionar antes de decidir el voto. Duda: ¿serán neutrales los convencionales cuando salgan a los territorios a explicar el texto a la ciudadanía? ¿O, en la práctica, iniciarán una campaña que, según el cronograma oficial, debería partir recién en julio?

Andrea Vial

Al texto de la Constitución le queda todavía, pero en una sociedad tan impaciente como la nuestra, que opina por los titulares, sobre todo cuando nos confirman nuestros sesgos, habrá que ver si la armonización del documento y las normas transitorias que se le incorporen llamarán a un discernimiento más reflexivo de parte de los electores.

“Pare, lea y escuche” podría ser un buen mantra para practicar antes de decidir rechazar o aprobar el proyecto de nueva Carta Magna. Leer, aunque sea una parte del libro con los centenares de normas y poner atención a las interpretaciones de los y las analistas más avezadas. Todavía hay tiempo para esa tarea, el problema es que todo se puede enredar, porque hay muchos que empiezan a comerse el postre antes de sentarse en la mesa.

A mediados de mayo terminan las votaciones en el Pleno y ya no habrá espacio para añadir algo al borrador constitucional. Salvo las normas transitorias, que serán redactadas por 33 convencionales y el preámbulo, que es el texto con que se abre todo el cuerpo normativo o la poesía, como llaman algunos a esas palabras que explican el contexto histórico y social en que nace la nueva Carta Fundamental, así como los objetivos que busca alcanzar la propuesta. En esta tarea habrá 15 convencionales. Otros 40 constituyentes deberán armonizar todos los artículos.

¿Y los 66 restantes? Ese es el grupo que se desplazará a los territorios con el mandato de sociabilizar el texto. Pero aquí está la duda. Nadie lo dice en forma expresa, pero sería extraño que los convencionales fueran neutros cuando se trata de difundir las virtudes o defectos de la propuesta constitucional.

En la práctica, la campaña del apruebo o del rechazo estará desplegada cuando los encargados de preparar la Constitución abandonen la sede santiaguina del Congreso Nacional y se desplieguen por Chile. Cuando por ejemplo, digan frente a un grupo, “hola, les quería explicar bien el sentido de la norma X”, nadie pensará que la convencional Marcela Cubillos la interpretará de la misma forma que el vicepresidente Gaspar Domínguez.

Ese espacio de tiempo, entre que estén en la calle y tengan que regresar al hemiciclo a votar el texto final una vez armonizado, es terreno de campaña sí o sí.

Ese espacio de tiempo, entre que estén en la calle y tengan que regresar al hemiciclo a votar el texto final una vez armonizado, es terreno de campaña sí o sí, aunque la instrucción sea la de ir a sus territorios a difundir y no a promover una opción de salida específica.

El problema es que la propaganda electoral estará todavía lejos de iniciarse. Eso parte en julio, una vez que se promulga la ley llamando al plebiscito de salida. Pero con una elección que se prevé muy polarizada y en un país que anda tan apurado por decir a cada minuto lo que piensa, todo se acelera.

El problema es que la propaganda electoral estará todavía lejos de iniciarse (...) Pero con una elección que se prevé muy polarizada y en un país que anda tan apurado por decir a cada minuto lo que piensa, todo se acelera.

Las redes sociales también hacen lo suyo, y aunque las opiniones no constituyen propaganda, las herramientas tecnológicas de propagación de información -como Tiktok- permiten -en la práctica- por la vía de entregar una opinión, armar pequeñas campañas anticipándose al período de propaganda electoral.

Lo que sí debiera acelerarse es la decisión de los ciudadanos que quieran participar en la franja electoral de televisión, porque deberán registrarse en el Servel justo al otro día en que se promulgue la ley donde el Presidente llama a plebiscito. Son solo tres días para realizar el trámite y los requisitos son mínimos: asociarse al menos con una persona.

Con ello, los ciudadanos registrados tienen derecho a financiamiento para su campaña por el apruebo o rechazo, sometiéndose a las reglas de gasto y también a la participación en la franja de televisión. Así fue en el plebiscito de entrada donde más de 70 organizaciones de la sociedad civil se registraron en el Servel para hacer campaña. Algunas iban solas, otras asociadas en comandas con algunos partidos políticos.

Y aunque el Consejo Nacional de Televisión tiene la última palabra sobre este reglamento, nada indica que no mantenga el mismo protocolo. Eso significa que debe darle un tercio del tiempo de la franja a las organizaciones de la sociedad civil.

Los votos todavía no están diseñados, pero la pregunta concreta que debe llevar impresa la papeleta la determina la ley y dice así:

“¿Aprueba usted el texto de nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional?”. Bajo la cuestión planteada habrá dos rayas horizontales, una al lado de la otra. Y así usted marca “Apruebo” o “Rechazo”. Por ahora, ese es el único hecho cierto que tenemos. Porque todavía no hay texto definitivo, ni hay autorización para hacer campaña en favor de una u otra opción antes del plazo que autoriza la ley.

Para quienes no corre ningún plazo, porque no pueden hacer campaña en ninguna etapa del proceso, son las autoridades de Gobierno. Solo se les permite ser neutrales. Eso significa -tal como lo señaló el Contralor General de la República, Jorge Bermúdez- informar con transparencia y objetividad acerca de las dos opciones en juego.

Andrea Vial