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book icon Domingo 17 de abril de 2022

Las dudas que genera el pago de deudas de los “papitos corazón”

Paula Comandari Paula Comandari

Mario Marcel es el autor de la idea para frenar el quinto retiro, pero luego el Gobierno amplió a otros tipos de pasivos. La fórmula de liquidar pensiones alimenticias impagas genera ruido y varios desafíos.

Paula Comandari

Fue el ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien diseñó la idea de pagar las deudas de pensiones alimenticias con parte de los fondos de pensiones. ¿Objetivo? Sortear la resistencia de los propios parlamentarios oficialistas a rechazar un quinto retiro.

Era una fórmula acotada a esta materia específica, pero las presiones terminaron por ampliar la gama. El proyecto propone ahora que esos recursos paguen varios tipos de compromisos impagos, lo que ha generado preocupación en el mundo técnico. Temen por los efectos que el nuevo plan del Gobierno pueda generar en los índices de inflación, en la pensión futura de los chilenos y porque, dicen destacados economistas, esta iniciativa no cierra la puerta a nuevos retiros en el futuro.

Por eso, la presidenta del Banco Central, Rossana Costa, dice que la propuesta del Ejecutivo “jibariza el mercado de capitales”, toda vez que los fondos de pensiones han jugado siempre un rol estabilizador, y ese agente se está reduciendo con efectos dañinos a largo plazo.

Mientras las negociaciones continúan entre el Gobierno y parlamentarios oficialistas y de oposición, algunos afirman que la única posibilidad de que se apruebe el proyecto alternativo, es que un retiro se supedite a las deudas que mantienen los “papitos corazón”. O sea, volver a la idea original de Marcel y que opere más o menos similar a lo que ocurre con los juicios de divorcio, aun cuando ambas situaciones son completamente distintas.

Algunos afirman que la única posibilidad de que se apruebe el proyecto alternativo, es que un retiro se supedite a las deudas que mantienen los “papitos corazón”.

He aquí las razones.

En el caso de un divorcio, por ejemplo, es un juez de la República el que define el llamado concepto de compensación: el hombre (o mujer, en caso de ser ella la proveedora) indemniza a su esposa que durante el matrimonio dedicó su vida al trabajo en casa. Así, el fondo se divide en dos, pero los recursos pasan a las cuentas de ahorro previsional y no se tocan hasta que ambos se jubilen, sin que varíe el objetivo de estas platas: pagar pensiones.

Desde Hacienda, en cambio, explican que la lógica de este plan, dirigido al pago de deudas de pensión alimenticia, es distinta: su fin es solventar los gastos de los hijos, por lo que el dinero involucrado es de uso presente. Según el magistrado Mauricio Olave, para materializar este proceso se requiere una reforma legal que haga embargable los fondos previsionales y así disponer de ellos de manera inmediata.

Esto genera varios desafíos.

Uno está directamente relacionado con las administradoras, que dudan poder pagar todas deudas contenidas en el proyecto. Primero, porque no tienen derecho a acceder a las deudas de las personas. Segundo, no todas las contrapartes –organismos con los cuales los chilenos tienen pasivos- están automatizadas ni digitalizadas. El reto es mayor, dicen.

Según fuentes de Gobierno, la idea es que las deudas se centralicen en un consolidado a través de las superintendencias, y que esa sea la información que les llegue a las administradoras para facilitar el proceso.

Pero más allá de ese desafío logístico, el problema es cómo se resuelve “el desangramiento” del sistema de pensiones, si la administración del Presidente Gabriel Boric proyecta una reforma previsional ambiciosa. En Hacienda, el argumento es que “los papitos corazón” deberían reponer los fondos con una cotización mayor.

Parece simple. ¿Pero lo es? No tanto. Muchos de esos deudores podrían estar en una situación laboral inestable, sin capacidad de cotizar o derechamente sin trabajo.

Por eso algunos cuestionan el proyecto alternativo de La Moneda, que propone saldar deudas de pensión alimenticia con fondos provisionales, en vez de idear fórmulas más creativas. Por ejemplo, no renovar el permiso de circulación o incluso la cédula de identidad si esos deudores no se ponen al día con sus compromisos.

Esta semana se despejarán algunas interrogantes. De partida, si el nuevo plan flota y si, paralelamente, el quinto retiro se aprueba con el gran fantasma de que sean los parlamentarios oficialistas los que den su voto para que la tramitación siga al Senado. Todo está por verse, pero nadie augura un panorama muy auspicioso.

Paula Comandari