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book icon Domingo 26 de junio de 2022

Los ABBA que no son ABBA y el regreso que no es tal

Marisol García Marisol García

Tras 41 años de ausencia y separación, ABBA vuelve a los escenarios con una serie de conciertos atípicos. En lugar de ver a los cuatros cantantes reunidos nuevamente, lo que ofrece el espectáculo es un show de sus hologramas, los ‘abbatares’.

Marisol García

Cuando tus regalías por derechos de autor te permiten comprarte islas completas. Cuando con tus canciones no sólo se hacen compilados de grandes éxitos, sino también un musical para Broadway, y luego una película con Meryl Streep. Cuando el gobierno de tu país decide levantar en la capital un museo en tu homenaje… lo de seguir o no seguir musicalmente activo pasa a ser secundario.

Tu banda existe siempre, esté o no esté publicando discos o montando conciertos.

Cuando tu banda es ABBA, no hay modo de que desaparezcas.

Quizás por eso, la reunión que hoy ocupa a los cuatro integrantes de ABBA es tan atípica. Es algo así como un regreso que no es tal. Una reformulación con reglas propias, por fuera de las convenciones en la industria, y que los y las fanáticas aceptan porque, a fin de cuentas, son parte de un partido de cientos de millones de militantes.

Los cuatro músicos que entre 1972 y 1982 mantuvieron viva a la más exitosa de las bandas de Suecia, accedieron hace un par de años a una primera reunión de trabajo, luego de incontables ofertas previas solicitando que se reunieran.

El primer resultado fueron dos singles, de buena factura pop aunque no a la altura de su catálogo. Y tras el posterior lanzamiento del disco, “Voyage”, por fin dieron pie a una temporada de conciertos todavía en marcha. O más bien, algo así como el simulacro de una temporada de conciertos.

Son ‘abbatares’ -atención a la doble 'b'- que mediante tecnología de avanzada -más allá, incluso, de los hologramas-muestran proyecciones de Agnetha, Anna-Frid, Benny y Bjorn.

Lo que se ve sobre el escenario del ABBA Arena, en Londres, son ‘abbatares’ -atención a la doble 'b'- que mediante tecnología de avanzada -más allá, incluso, de los hologramas-muestran proyecciones de Agnetha, Anna-Frid, Benny y Bjorn bailando y cantando tal como lo harían hoy, incluso con pequeños (y lógicos) errores de coordinación.

Para llegar a tal resultado, los cuatro músicos volvieron a grabar las veinte canciones que iban a conformar el repertorio del concierto que querían llevar a Inglaterra, a la vez que un equipo de la empresa californiana Industrial Light & Magic -fundada por el cineasta George Lucas, el de Star Wars-, iba programando digitalmente cada uno de sus gestos a partir de sensores distribuidos por sus cuerpos.

Volvieron a grabar las veinte canciones que iban a conformar el repertorio del concierto que querían llevar a Inglaterra, a la vez que un equipo de la empresa californiana Industrial Light & Magic, iba programando digitalmente cada uno de sus gestos a partir de sensores.

Máxima fidelidad… desde la mínima presencialidad.

Es así que tenemos hoy, de nuevo, luego de 41 años de ausencia, y hasta al menos mayo del 2023, a ABBA en vivo. O en un video diferido.

Los comentarios recogidos estos días luego de los primeros conciertos de estos Abba-no-Abba indican al menos una verdad contundente: los fans no están para fijarse en detalles.

¿Que todo lo que sucede durante los 95 minutos de show está previamente programado y no deja espacio a la espontaneidad?

¿Que los rostros de los cuatro músicos no se ven como los de hoy, sino más bien como los de su juventud?

¿Que el ticket de entrada cuesta lo mismo –o más– que el de cualquier concierto en vivo?

¿Que no es posible que una banda ofrezca siete u ocho conciertos por semana, incluyendo repeticiones los fines de semana?

¿Y qué importa? Es ABBA. Una de las pocas bandas en el mundo que puede fijar sus propias reglas, no sólo sobre asuntos formales, sino también más de fondo, como verosimilitud y autenticidad.

"Abba se trata, sobre todo, de un universo de recuerdos", nos hace ver un crítico en un diario británico. Y en ese universo paralelo, las cosas son de otro modo. Como los hechizos en los cuentos infantiles.

Hay otra manera de decirlo: en el campo del entretenimiento y el pop, la nostalgia del pasado y tecnología del futuro constituyen una alianza imbatible.

Marisol García