Click acá para ir directamente al contenido

book icon Domingo 13 de marzo de 2022

Los gestos que marcaron el Cambio de Mando

Andrea Vial Andrea Vial

Gabriel Boric quiso enviar al país al menos tres señales durante la ceremonia del viernes. Andrea Vial los observó en terreno y aquí los detalla y explica.

Andrea Vial

En la primera generación de la saga de Pokemón, los jugadores debían ir donde el profesor Samuel Oak para obtener su pokemón inicial, el que les permitiría inaugurar el viaje. Podían elegir entre tres figuras. El presidente Gabriel Boric prefirió a Squirtle. Alguien le sopló a la delegación japonesa que el nuevo mandatario era fan de la serie de animación nipona y su canciller optó por traerle de regalo un peluche de la pequeña tortuga.

En la cultura gamer, este gesto no es banal. Boric hace años optó por Squirtle en el inicio de su aventura adolescente y hoy recibe una réplica de ese pokemón cuando parte una nueva travesía, la de dirigir el país en un contexto lleno de incertidumbre.

 “Yo formé un hombre bueno”, dijo a Tel13 Radio, la madre del presidente, después de mirarlo, apretando fuerte la mano de su marido, Luis Boric, desde un balcón del Salón de Honor al momento en que recibía la banda presidencial. “Y él será un hombre bueno”, concluyó María Soledad Font, cuando le preguntamos cuál sería la característica que ella formó en el presidente y que esperaba que su hijo impusiera durante su mandato.

Boric quiere tragarse el mundo. Es apasionado, idealista y dice tener muy claro el horizonte que quiere alcanzar. No le gusta el concepto de “moderación” para referirse a la fuerza de la realidad versus las expectativas; prefiere hablar de “ponderación”, y quizás elegir un camino más largo cuando aparezcan los obstáculos, pero sin nunca dejar de apuntar al mismo objetivo.

Y, a pesar de que en las primeras horas de gobierno no hay espacio para ninguna revolución transformadora, el diseño del cambio de mando estuvo lleno de gestos.

Que nadie se equivoque: él no se iba a restar del rito republicano, menos si es algo que no solo respeta, sino que le gusta. La rebeldía contra lo establecido iría por otro carril.

Y porque el nuevo presidente quiere dejar claro que él representa a un gobierno que escucha, que integra y cree en que los últimos tienen que sentarse con los primeros, es que partió su día con un desayuno con dirigentes sociales que jamás habían pisado una casa como el palacio de Cerro Castillo.

Y siguió con otro gesto inédito: citó a todos los gobernadores y gobernadoras del país para una fotografía oficial, minutos antes de la que todo nuevo presidente hace con su gabinete. Algo así como: vamos a distribuir el poder, ustedes gobiernan en sus regiones y los ministras y ministras de Estado fijan las prioridades.

Más tarde, cuando el presidente del Senado le preguntó si juraba o prometía desempeñar fielmente el cargo de presidente de la República, conservando la independencia de la nación y guardando y haciendo guardar la constitución y las leyes, Gabriel Boric remarcó una vez más hacia donde quiere ir cuando respondió, buscando el micrófono de la testera y acercándolo para que todos escucharan bien: Ante el pueblo y los pueblos de Chile, sí prometo.

Ya iban tres. Dejar en claro que optaría por un gobierno transversal y con énfasis en la justicia social. Una administración que diluiría el poder de La Moneda y una presidencia que integraría a los pueblos originarios de hecho y no solo en el discurso políticamente correcto.

Que el gabinete tenga más mujeres que hombres y que Boric al momento de tenerlos a todos y a todas ante sí, exprese que la paridad es gracias al movimiento feminista, confirma que la conquista del poder por parte de las mujeres está cada día más cerca de ser una realidad.

Como todo gobierno entrante, Gabriel Boric está lleno de ilusiones y el compromiso de gobernar sin exclusiones. Tiene sus 100 días de luna de miel por delante. La pregunta es si ese período será eventualmente horquillado por la oposición o por parte de quienes hoy lo aplauden con entusiasmo.

Andrea Vial