Click acá para ir directamente al contenido

book icon Viernes 27 de mayo de 2022

Los secretos de la fortuna de Isabel II

Pilar Rodríguez Pilar Rodríguez

La monarca celebrará 70 años en el trono la próxima semana sin que aún exista total claridad de la fortuna personal y la de la Familia Real. Públicamente no figura en el ranking Forbes, pero es dueña de miles de hectáreas, castillos, joyas y bienes raíces en el centro de Londres. He aquí los detalles de sus dineros.

Pilar Rodríguez

Isabel II bate el récord de ser hoy la monarca más longeva del mundo y la que más tiempo lleva en el trono. Con razón los ingleses tirarán la casa por la ventana este próximo 7 de junio, para celebrar su jubileo de platino, 70 años de reinado. 

De su fortuna hay menos certezas, por mucho que se diga que es la mujer más rica del Reino Unido. Isabel II no figura en el ranking de los billonarios del mundo de la revista Forbes y tampoco está entre los monarcas más adinerados. Las abultadas billeteras de los jeques árabes le llevan ventaja. 

Pero hay una pequeña trampa. Esas son fortunas personales. Cuando hablamos de la familia Real Británica en su conjunto, los montos se encumbran sobre los 88 mil millones de dólares. Cifras que calzan más, a la luz del boato y despliegue al que nos tiene acostumbrados la Casa de Windsor.

Medio en broma, medio en serio, el fallecido Duque de Edimburgo marido de la Reina, hablaba de “la Firma”, para referirse a la Monarquía Británica que, dicho sea de paso, es la quinta marca corporativa más conocida en el mundo, después de Facebook, Apple, Google y Amazon.

A pesar de que han hecho un esfuerzo importante por transparentar sus ingresos y gastos, aún hay zonas opacas. El prestigioso Times de Londres calcula la fortuna personal de Isabel II en torno a los 600 millones de dólares. Otros suben bastante más la apuesta, considerando que el vasto patrimonio de la corona suma palacios, castillos por decenas, más de 18 mil hectáreas en propiedades rurales y no menos de 350 propiedades inmobiliarias, muchas de ellas ubicadas en los barrios más lujosos de la ciudad de Londres. 

Además, hay que sumar las famosas joyas de la corona y las más exquisitas obras de arte que visten las dependencias palaciegas, avaluadas en cifras estratosféricas. Y otras singularidades, como ser técnicamente la propietaria de los cisnes en el río Támesis, también del fondo marino y sus especies, como ballenas y delfines, que habitan los mares próximos a la Gran Isla del Reino Unido.  

Para ser justos en este juego de millones de libras esterlinas, en que nos hemos enfrascado, hay que hacer algunas distinciones. Una cosa es el valor patrimonial de todo lo que posee la corona inglesa, acumulado a lo largo de siete siglos y traspasado de un rey a otro, y otra cosa muy distinta es lo que pertenece a la reina de 96 años. El legado histórico no se puede vender, pero sí gozar de sus jugosas rentas de por vida.

¿Cómo se financia la Casa de Windsor? Hay tres vertientes principales. El Crown State, como se le conoce, es la institución pública que administra el portafolio más grande de activos y bienes raíces del Reino Unido. Su misión es generar ganancias por negocios agropecuarios, derechos mineros y hasta el cobro de licencias por la famosa Carrera de Caballos de Ascot, donde se cita lo más selecto de la sociedad inglesa.

La Reina recibe de aquí unos 100 millones de dólares al año, para gastos públicos en seguridad, dietas, viajes y personal, más el mantenimiento de los numerosos palacios reales. Ella es quien decide cuánto reparte en la familia, a su entera discreción.

El que se porta mal o rompe las reglas, lo notará a fin de mes. Si no, pregúntele a Harry y Megan, que debieron renunciar a todo, cuando optaron por ir a vivir a Estados Unidos.

La Reina recibe de aquí (Crown State) unos 100 millones de dólares al año (...) Ella es quien decide cuanto reparte en la familia, a su entera discreción. El que se porta mal o rompe las reglas, lo notará a fin de mes.

Hay un segundo flujo de dinero que se conoce popularmente como el monedero privado, destinado a los gastos no públicos de la Familia Real. Esta vez, las libras esterlinas vienen de los negocios que gestiona el Ducado de Lancaster, y que le aportan nada menos que 24 millones de euros al año a la Reina para sus gastos personales, lo que no es poco. 

Donde los números son menos transparentes es en la tercera fuente de ingresos de la Reina Isabel II, que son sus rentas por inversiones personales. Evidentemente, ella no figura en la compra o venta de acciones de empresas privadas, sino que sus dineros se mueven a través de instituciones financieras encargadas del manejo e inversión de estos fondos. La Corona se llevó un buen susto cuando la investigación de los Paradise Papers, reveló que la Reina había invertido parte de su patrimonio en las Islas Caimán, uno de los paraísos fiscales. 

Hay un segundo flujo de dinero que se conoce popularmente como el monedero privado (...) y que le aportan nada menos que 24 millones de euros para sus gastos personales. Donde los números son menos transparentes, es en sus rentas por inversiones personales.

Legalmente, la monarca no está obligada a pagar impuestos, pero desde el año 1993 acordó con Hacienda ingresar a las arcas fiscales un porcentaje de sus ganancias. Dicen que es austera en su vida diaria, más allá de sus tenidas coloridas oficiales, sombreros y carteras.

Es la primera en apagar luces en los palacios, para ahorrar. De su bolsillo, costea arreglos en Buckingham y no dudó en echar mano a sus rentas para financiar el millonario arreglo extrajudicial de su hijo, el príncipe Andrés, con la denunciante que acusaba abuso sexual siendo una menor. Todo, menos sumar un nuevo escándalo a la larga teleserie monárquica.

Isabel II, la monarca que no necesita tener pasaporte, porque el documento se emite a nombre de Su Majestad, se prepara para celebrar en grande la hazaña de su jubileo de platino, esta vez sin su querido compañero de ruta, el príncipe Felipe de Edimburgo.

Pilar Rodríguez