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book icon Domingo 30 de octubre de 2022

Plays al infinito y más allá

Marisol García Marisol García

Los contenidos en Spotify y otros servicios de escucha en línea arrojan algunos números sorprendentes, y otros absurdos.

Marisol García

Les voy a compartir una cifra que, si no les sorprende, será porque tienen ya intoxicación de datos en la cabeza: 60 mil son las canciones que al día se suben a Spotify.

No sé si encajan bien el golpe: 60 mil por día; 420 mil a la semana; al menos 1 millón 800 mil canciones digitalizadas a nuestra disposición cada mes. Desde nuestro teléfono o computador de escritorio. Basta dar la orden del play.

Si acordamos que el promedio de canción popular dura unos 4 minutos, pues cada día tenemos música para escuchar durante varios meses, en una carrera imposible, que nos impediría trabajar y dormir.

Por un lado, suena genial vivir aquella época histórica con más música disponible. Por el otro, angustia la sola idea de cuántas melodías no vamos a alcanzar a escuchar nunca. Cuelga ahí para siempre, para nadie… ¿para qué?

Hay investigadores que ponen en duda aquello de los 60 mil nuevos tracks por día en Spotify. Sobre todo, porque no siempre una canción es realmente una canción, considerando tracks experimentales, vacíos, de palabras habladas, etcétera. Pero nadie niega que el servicio sí acumula ya un volumen inabarcable.

La última vez que la compañía dio cifras oficiales al respecto habló de tener archivos equivalentes a los 82 millones de títulos, entre canciones, piezas orquestadas de partitura y, ojo, podcasts, que desde hace al menos dos años constituyen también un espacio de negocio importante para la firma y también para quienes elaboran / elaboramos material. Los artistas identificados como tales en la plataforma son más de 11 millones.

Y, atención, que no es Spotify el servicio con más canciones alojadas. Este mes se dio a conocer una lista con la carga de contenidos en plataformas digitales de streaming. La encabeza Soundcloud, con más de 300 millones. Le siguen Napster y YouTube, con más de 100 millones. Spotify no aparece sino hasta el puesto 9, por debajo de Apple Music, Deezer, Tidal y Amazon Music.

¿A quién le conviene todo esto tan, por decirlo suave, apabullante?

Por lo pronto, con cifras como éstas, el concepto de competencia entre músicos debutantes ha pasado a ser diferente al de otras épocas. El desafío ya no es llamar la atención en un panorama de grandes estrellas financiadas por sellos multinacionales, sino cómo hacer para distinguirse de los otros 20 mil, 30 mil o 40 mil músicos que subieron sus canciones el mismo día que yo.

En el año 2001 conocimos el iPod, un producto venido de la compañía Apple que en su publicidad se jactaba de poder "poner mil canciones en tu bolsillo".

Nos pareció entonces revolucionario. Quizás hoy nos suena ingenuo.

Vivimos tiempos en los que aquello que durante siglos constituyó una utopía se presenta a nuestra disposición de un modo más allá de lo concreto: lo posible ha pasado, a veces, a ser absurdo. Un ejemplo: “Shape of You” de Ed Sheeran, canción que, a octubre de 2022, figura como la más escuchada en Spotify, con ya 3.200 millones de plays. Y contando.

El punto es que junto al cantautor —en igualdad de condiciones que Bad Bunny, Drake, Taylor Swift y otros nombres con cifras de escucha de diez dígitos— hay decenas de millones a quienes no los escucha ni su madre. Si partí esta columna con una cifra asombrosa, pues acá va otra para cerrar: el 80% de tracks en Spotify tiene menos de 50 escuchas. Algunos tienen cero.

Marisol García