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book icon Domingo 5 de junio de 2022

Radiografía a las listas de espera

Angélica Bulnes Angélica Bulnes

A pesar de ser un problema de larga data en Chile, con la llegada del Covid-19 las listas de espera para acceder a una atención médica, pasaron a ser consideradas como una “segunda pandemia”. ¿Cómo viven esta situación? ¿Se puede hacer algo en el intertanto? Se puede. He aquí algunos ejemplos.

Angélica Bulnes

Esta nota se ha repetido mil veces y lamentablemente se sigue publicando: las colas, las famosas listas de espera, son algo tan extendido y propio del sistema médico, que no son noticia de portada, aunque la salud sea siempre una de las principales preocupaciones de los chilenos. La espera se siente como algo especialmente frustrante, más todavía cuando existe la certeza de que si se tuvieran recursos, la realidad en este ámbito correría mucho más rápido.

Todos sabemos que en 2019 la gente salió a protestar por problemas como éste. Sin embargo, hoy, Covid-19 mediante, y tal como se había predicho, estamos peor. Lo mostró el diario La Tercera hace un par de días, cuando dio a conocer el último informe trimestral del Ministerio de Salud: “Listas de espera suben hasta un 691%” desde 2019. “La segunda pandemia” es como se les ha llamado a los atascos en las atenciones médicas como consecuencia del coronavirus, que obligó a posponer todos los demás procedimientos.

“La segunda pandemia” es como se les ha llamado a los atascos en las atenciones médicas como consecuencia del coronavirus, que obligó a posponer todos los demás procedimientos.

No es un fenómeno exclusivo de Chile. Esta semana es tema principal en España: “Citados con el médico para dos mil nunca”, titula el diario El País, mientras que el sitio El Español agrega que hay “700.000 españoles en lista de espera quirúrgica, el peor dato de la historia de la Sanidad Pública”.

Son más de dos millones las personas esperando algún tipo de atención médica, y hablamos de meses o incluso años.

Volviendo a nuesto país, son más de dos millones las personas esperando algún tipo de atención médica, y hablamos de meses o incluso años. Hay que distinguir, eso sí, entre quienes acceden al sistema por una de las 85 patologías garantizadas bajo el esquema GES, que tienen entrada preferente y plazos establecidos por ley. Aun así, actualmente 62 mil de esas atenciones están retrasadas, comparadas con las 7 mil 944 que había a fines de 2019. En promedio, la demora al 31 de marzo es de 157 días; es decir, más de 5 meses.

Lo más dramático es lo que ocurre con las enfermedades que no caen bajo ese paraguas, las No GES. Ahí hay 1 millón 707 mil 184 personas, de todas las edades y regiones, esperando por una consulta con un especialista, y 293 mil 109 que hacen fila para una cirugía.

Las causas de todo esto son múltiples, se arrastran en el tiempo y se han agudizado con la pandemia. Hay problemas de recursos humanos: un estudio de investigadores de la Universidad de Washington, publicado la semana pasada en la revista The Lancet, explica que en Chile faltan 11 mil médicos y casi cinco mil enfermeras y matronas. También falta infraestructura, hospitales y consultorios, y en esa área, la pandemia también ha llevado a retrasos.

Se suman los problemas de gestión, que quedaron muy en evidencia en el estudio de “Eficiencia en pabellones y priorización de pacientes para cirugía electiva”, que publicó en 2020 la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad. Este mostró, que en promedio, la tasa de utilización de los quirófanos electivos en horario institucional es de 53%, lo que implica un uso diario de 4,8 horas de las 9 horas institucionales.

Las causas de todo esto son múltiples, se arrastran en el tiempo y se han agudizado con la pandemia. Hay problemas de recursos humanos (...) También falta infraestructura, hospitales y consultorios, y en esa área, la pandemia también ha llevado a retrasos. Se suman los problemas de gestión.

El Presidente Gabriel Boric abordó esta situación esta semana en su primera Cuenta Pública. El Mandatario dijo que las cifras actuales no son tolerables, y que implementará un plan para atacar las listas de espera quirúrgicas, con la puesta en marcha de tres centros regionales en Coquimbo, Valparaíso y la Araucanía, para llegar a siete en 2023.

“Al término de nuestro mandato, toda cirugía oncológica será resuelta al cabo de 90 días, y toda cirugía de mayor riesgo será resuelta antes de 6 meses”, aseveró el Jefe de Estado.

Paralelamente, también hay mucho que se puede hacer por los que esperan una consulta. Su situación a primera vista puede parecer menos dramática que la de quienes ven pasar las semanas, meses o años, sin que llegue el momento de hacerse la operación que necesitan. Pero no contar con un diagnóstico, no saber lo que a uno le pasa, y si es grave o no, es una enorme fuente de angustia para las personas, más todavía cuando saben que si tuvieran recursos, no estarían en esa situación.

Según las últimas cifras del Minsal, hoy existen cerca de 57 mil personas esperando por una atención cardiológica, aproximadamente 100 mil por una ginecológica, casi 300 mil buscando una oftalmológica y 140 mil una en traumatología. La lista sigue y no quiero aburrir, pero hay 665 mil 391 personas que llevan dos años o más esperando una consulta con un especialista.

Una investigación del Laboratorio de Innovación Pública de la Universidad Católica, muestra que esa experiencia también está cruzada por la falta de información sobre el proceso de atención, la inexistencia de canales de comunicación y el escaso monitoreo de la salud de los pacientes. Ante esos resultados, el director de esta institución, Cristóbal Tello, armó un equipo que creó un modelo para enfrentar el problema que, no por casualidad, se llama “de cuidado y acompañamiento”.

Lo que hace precisamente este diseño es promover un contacto estrecho y continuo de los equipos de salud con los pacientes en espera, que parte por lo más sencillo: tener actualizados sus datos. Porque una de las cosas que han detectado es que muchas veces, cuando a alguien finalmente le asignan un cupo para atenderse, ha pasado tanto tiempo que no consiguen contactarlo, ya sea porque cambiaron datos, como su teléfono, o por su situación médica, lo que conduce a más demoras y dificultades.

Para esto no es necesario contar con equipos mucho más amplios, sino que con un esquema de organización del trabajo distinta.

De ahí en adelante se va monitoreando la situación de cada paciente, para ir priorizando y lograr que las personas lleguen con los exámenes y antecedentes que van a necesitar al día, lo que también ahorra tiempo. Con apoyo del Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente, el Laboratorio de Innovación Pública puso a prueba su modelo en 2020 en la unidad de gastroenterología del Hospital Padre Hurtado. Desde entonces, han logrado una caída del 65% de la lista de espera inicial.

Los resultados también han sido alentadores en los otros dos pilotos: en la unidad de cardiología del Hospital San Juan de Dios, las listas se han reducido en un 33% desde marzo de 2021; y en traumatología del Hospital Padre Hurtado, a la mitad.

Los datos son alentadores, porque muestran que se puede avanzar en soluciones y que esta problemática, con carácter de drama, no es una condena. Y con el contexto actual, se necesita abordar el problema desde distintos frentes, para lograr salir de un atasco que muchas veces puede ser de vida o muerte.

Angélica Bulnes