Click acá para ir directamente al contenido

book icon Domingo 4 de septiembre de 2022: Especial Plebiscito

Escucha la edición completa aquí

La élite que necesitamos ahora

Es poco realista y extremadamente absurdo que pasaremos de ser una sociedad vertical y excluyente, a una sin jerarquías ni roles de autoridad. Por lo que en el actual contexto nos haría muy bien imaginar qué tipo de élite dirigente queremos tener. Una que sea más diversa pero, sobre todo, más entrenada para lidiar con la diversidad, que sepa discutir abiertamente las diferencias y que aprenda a relacionarse de otra manera con la sociedad.

4 de septiembre

Para mirar este 4 de septiembre y el resultado del plebiscito constitucional, es necesario mirar atrás e incluso remontarse al clivaje político que vivimos aquel 5 de octubre de 1988. Esto, con el objetivo indispensable de reparar nuestros lugares de encuentro, entre nosotros y con nuestra historia. Sin ellos, será imposible alcanzar nada parecido a la cohesión social.

Soñar despierta, soñar en plural

Durante décadas fuimos un país que pensaba el presente y el futuro a partir de la frustración por las promesas incumplidas. Sabíamos que había una historia de lucha y avances, la recitábamos con esperanza, pero nuestro entorno no parecía estar a la altura de la fuerza de esa crónica. Eso cambió.

El nuevo capítulo que comienza

Decir que el 4 de septiembre fue una jornada histórica es una obviedad, pero lo es. Tal vez se cierra el primer capítulo de un guión que se inició el 18 de octubre y que cualquier editorial habría rechazado por inverosímil. En el país del oasis, en los antiguos jaguares, en el milagro económico, en los ingleses de Latinoamérica no sólo hubo un estallido social, sino que un terremoto cultural, social, político y económico cuyos daños estructurales nos acompañarán por mucho tiempo. Si no es que para siempre.

Desigualdad democrática

Hay coincidencia en describir una crisis mundial de la democracia, especialmente en cuanto a su necesidad, justificación y legitimidad ciudadana. Y aunque las explicaciones son muchas, suele echarse mano al argumento sobre la incapacidad de la política y sus instituciones para contener y ordenar la convivencia colectiva, donde los nuevos problemas que nos aquejan, como la crisis climática o los fenómenos migratorios, se suman a los antiguos tampoco bien resueltos, como el de la seguridad, la libertad o la justicia social. El fracaso parcial en la manera con que hemos abordado estos y otros desafíos, ha instalado a la desigualdad como uno de los principales flagelos de la sociedad moderna, lo que ha horadado la confianza en la democracia y sus posibilidades para transformar la vida de las personas.

¿Por qué la democracia necesita a las Humanidades?

Las Artes Liberales nos conectan con las grandes preguntas que hombres y mujeres nos hemos hecho a lo largo de la historia, haciendo que tengamos un pensamiento crítico sobre la misma. Por ello, este tipo de cuestionamientos sobre la vida, no solo enseña el correcto ejercicio de la libertad, sino que también puede considerarse como un elemento central en el desarrollo y sostenimiento de la democracia.