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book icon Domingo 26 de junio de 2022

Volvió la controversia: permitir o no la participación de deportistas transgénero

Angélica Bulnes Angélica Bulnes

La decisión de la Federación Internacional de Natación de prohibir la competición de nadadoras transgénero en pruebas de élite femeninas, reavivó el debate que hoy se toma el mundo deportivo, obligando a que las diferentes disciplinas definan si tomarán la misma determinación o no.

Angélica Bulnes

La escena ocurrió en marzo, sobre el podio. Lia Thomas, una estudiante de la Universidad de Pensilvania, ganó una carrera de natación de la Asociación Nacional Deportiva Universitaria de Estados Unidos. Menos de dos segundos después, llegó a la meta Emma Weyant, medalla de plata en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio.

Cuando ambas subieron a recibir sus trofeos, Weyant se salió de protocolo y fue a buscar a las nadadoras que llegaron tras ella, en tercer y cuarto lugar, y se ubicaron todas juntas sobre el número tres. Aunque aparentemente no fue la intención, la foto se interpretó como si estuvieran diciendo “aquí estamos las tres verdaderas ganadoras”. Parte del público lo entendió así y respondió con un cariñoso saludo.

Mientras, Lia Thomas, parada sobre el número uno, sola y con su medalla de oro en las manos, veía cómo el aplauso que debía ser para ella, se trasladaba a las demás.

Quedó claro en ese momento que, junto con la competencia, ella se consolidaba definitivamente como la deportista más controvertida de Estados Unidos y, como describió Sports Illustrated, un test de Rorschach viviente sobre cómo la sociedad está enfrentando algunos dilemas.

El episodio tiene una explicación conocida. Hasta 2019, Lia se llamaba Will y era parte del equipo masculino de su universidad. Durante la siguiente temporada se ausentó porque comenzó su proceso de transición. En noviembre de 2021, ya como Lia, volvió a competir, pero en la liga femenina.

Si antes le iba bien en las carreras, a partir de entonces le fue muchísimo mejor. Un ejemplo: mientras en su vida anterior ranqueaba 65 en la categoría libre de 500 yardas, al competir entre mujeres ganó el título de la temporada.

Las fotos de ella esperando en el borde de la piscina la llegada de las demás nadadoras se volvieron el símbolo de su primacía, y Lia Thomas quedó en el centro de un debate que la excede: ¿Es justo que las deportistas trans participen en las ligas femeninas?

La pregunta divide a su equipo en particular, a su disciplina entera y al mundo deportivo en general. Si bien las personas que están en la situación de Lia son una minoría pequeña, se notan mucho precisamente porque ganan. Y lo hacen por su talento, porque entrenan incansablemente y también porque en muchos deportes corren con ventaja.

La responsable es la testosterona. Buena parte de la superioridad física de los hombres viene de esta hormona, cuyos niveles aumentan radicalmente durante la pubertad. Eso explica por qué en muchas disciplinas y categorías los récords masculinos superan ampliamente a los de las mujeres. Por eso a Lia, como a todas las deportistas trans, la Asociación Nacional Deportiva le exigió un año de terapia supresora de hormonas.

Sin embargo, la ciencia ha ido llegando a la conclusión de que ese tratamiento no nivela la cancha y que la reducción de la testosterona en adultos no elimina, al menos no completamente, la ventaja de quienes pasaron por la pubertad masculina.

Por eso a Lia, como a todas las deportistas trans, la Asociación Nacional Deportiva le exigió un año de terapia supresora de hormonas. Sin embargo, la ciencia ha ido llegando a la conclusión de que ese tratamiento no nivela la cancha.

Ante eso, algunos, plantean que las mujeres trans no deberían ser parte de los equipos femeninos. El editor de Swimming World, John Lohn, comparó el caso de Lia con el dopaje y las reivindicaciones de nadadoras estadounidenses que dicen que no compitieron en igualdad de condiciones con sus rivales de la República Democrática de Alemania, cuando ese país tenía un programa de doping sistemático en los setenta.

Martina Navratilova, la famosa extenista, que ganó 18 torneos de Grand Slam y activista en favor de las personas homosexuales, también se ha sumado a ese discurso: “Jugué contra mujeres más altas, jugué contra mujeres más fuertes y les gané a todas. Pero si me hubiera enfrentado al equivalente masculino de Lia en el tenis, eso es biología. No habría tenido oportunidad. Y me hubiera puesto furiosa”.

Quienes piensan como ella han sido acusadas de transfóbicas y reciben insultos. Ocurre lo mismo en el otro sentido: grupos de conservadores extremistas han sido muy ofensivos con Lia Thomas, sus entrenadores y defensores, al punto de recibir incluso amenazas.

La pregunta de fondo es quién es la víctima o, si se quiere, quién es más víctima: las deportistas trans a quienes se busca excluir de lo que les gusta hacer, o las competidoras no trans que por más entrenamiento y talento que tengan, difícilmente podrán superar a sus pares.

La pregunta de fondo es quién es la víctima o, si se quiere, quién es más víctima: las deportistas trans a quienes se busca excluir de lo que les gusta hacer, o las competidoras no trans.

La Federación Internacional de Natación (FINA) acaba de inclinarse por las segundas. El domingo pasado, el 71% de los representantes de las federaciones nacionales apoyó no dejar participar en competencias femeninas a quienes hayan experimentado la pubertad masculina. Es decir, para poder participar, una mujer trans tendría que haber iniciado su transición antes de los 12 años.

Días antes, la Unión Ciclista Internacional (UCI) amplió de uno a dos años el periodo durante el cual las deportistas transgénero deben reducir su nivel de testosterona; mientas que el jueves pasado, la Liga Internacional de Rugby prohibió participar a las mujeres trans en encuentros femeninos, a la espera de más estudios para plantear una política.

Y dado que el Comité Olímpico Internacional determinó que cada deporte tiene que formular sus propias normas en esta materia, según la naturaleza de la disciplina, seguiremos viendo cómo los deportes toman una definición.

Dado que el Comité Olímpico Internacional determinó que cada deporte tiene que formular sus propias normas en esta materia, según la naturaleza de la disciplina, seguiremos viendo cómo los deportes toman una definición.

Mientras, hay quienes plantean que hay que buscar una solución menos radical: “Los deportes deben escoger entre inclusión y justicia; y deben elegir el fair play. Eso no significa que las mujeres trans queden excluidas de las disciplinas. Una fórmula sería reemplazar las categorías de "hombres" y "mujeres" por "abiertas" y "femeninas". La primera estaría disponible para todas las personas. La segunda, restringida sobre la base de la biología”, fijó posición editorial en marzo la revista The Economist.

La FINA, de hecho, se mostró abierta a crear una categoría de este tipo aunque todavía no ha dado detalles. Con la nueva regulación, ésa sería la única posibilidad para que Lia Thomas llegue a los Juegos Olímpicos, tal como se había propuesto. De lo contrario, quedará fuera, pero no se acabará con ello la controversia.

Angélica Bulnes